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En Cartelera: Melanie Apocalipsis Zombi

Leído: 135.

 

Aún está por ver el efecto que las nuevas series televisivas –tómese lo de “nuevas” con todo el relativismo que se quiera— están ejerciendo sobre el cine contemporáneo. Algunos especialistas ya empiezan a hablar de una narración serial sin puesta en escena o, por lo menos, con una puesta en escena distinta a la de la tradición cinematográfica. Y es indudable, o así lo creo, que el poder narrativo de esos “grandes relatos” está construyendo un universo audiovisual quizá demasiado homogéneo, por lo menos en lo que se refiere a un cierto espectro que iría desde Perdidos hasta Stranger Things. Lo digo porque Colm McCarthy, el máximo responsable de la película que nos ocupa, ha dirigido episodios de Doctor Who, Sherlock y Peaky Blinders, entre otras, y ello no puede parecernos casual cuando nos enfrentamos a Melanie. Por un lado, se trata de una película absorbente, electrizante, incluso de gran poder metafórico. Por otro, no obstante, el relato que le da forma parece surgir de un universo de ficción que ya no puede ir más allá de sí mismo: puede que el conjunto resulte efectivo, pero los elementos que lo forman empiezan a experimentar ya un cierto desgaste.


La película tiene dos partes bien definidas. En la primera se nos muestra un mundo cerrado en el que niños infectados por una extraña epidemia conviven dificultosamente con sus guardianes, médicos y soldados. En la segunda, uno de esos chicos, una muchacha inteligente e intrépida, guía a los supervivientes de un ataque a través de territorios devastados por la enfermedad y dominados por una humanidad infantil que parece haber regresado a los orígenes, violenta y destructiva. McCarthy controla todos los elementos con fuerza y decisión, convierte el espacio cerrado de la primera parte en un laberinto inacabable y las grandes extensiones de la segunda en una pesadilla claustrofóbica. Incluso conduce la narración hacia caminos inesperados, una especie de parábola irónica sobre el liderazgo, una pequeña reflexión en torno a la manipulación, tanto de los personajes como del espectador. Pero lo que podría haber sido una película multiforme y compleja, a la vez un relato de acción y su reverso, se ve lastrado, en parte, por estar concebido como una sucesión de anécdotas, de pequeños episodios, que podrían pertenecer a cualquiera de esas series que mencionábamos. No sé si eso es necesariamente perjudicial para una película como esta, pero en cualquier caso no estaría mal que alguien estableciera fronteras y señalara diferencias al respecto.

A favor: Su capacidad para metamorfosear sus capacidades narrativas a voluntad.

En contra: Esa misma condición multiforme la hace un tanto previsible en la era de las series.

 

Exclusiva de Cinemex

 

En Cartelera: premonición 2:22

Leído: 44.

 

La vida de Dylan Branson se vuelve patas arriba cuando los sucesos comienzan a repetirse una y otra vez de la misma forma hasta las 14.22. O resuelve el misterio o Sarah, la chica de la que está enamorado, podrá verse muy afectada por estos acontecimientos. Por qué sucede esto o cómo pararlo serán algunos de los interrogantes a los que se tendrá que enfrentar Dylan.

La película está dirigida por Paul Currie (One perfect day) y protagonizada por Teresa Palmer (Hasta el último hombre), Michiel Huisman (El secreto de Adaline) y Sam Reid (Anonymous).

 

En Cartelera: 7 Deseos

Leído: 46.

 

Siete deseos es una película dirigida por John R. Leonetti (La máscara, Insidious, Expediente Warren: The Conjuring) y escrita por Barbara Marshall (Terra Nova, Viral) que centra su historia en torno a Claire, una adolescente de 16 años que descubre una caja con poderes mágicos. El misterioso objeto puede conceder a la joven la vida que desea, pero ¿qué precio tiene que pagar por ello?

La actriz Joey King, que también ha participado en Independence Day: Contraataque y Fargo, protagoniza esta cinta de terror.

 

En Cartelera: Que Tacaño

Leído: 44.

 

Toda una institución en la comedia teatral y, sobre todo, cinematográfica francesas, Louis de Funès no sintió nunca la necesidad de ser rescatado por alguno de los directores serios que tomaron el control del cine respetable tras la eclosión de la nouvelle vague.

Rey de las taquillas y de aquellos productos populares firmados por artesanos tan denostados desde publicaciones como Cahiers de Cinéma como Edouard Molinaro, Claude Zidi o Gérard Oury, el histriónico caricato galo ha tenido que esperar hasta el siglo XXI para ser tomado en serio por esa nueva comedia francesa que intenta desesperadamente clonar a la de los años 50, 60, 70 y 80. Manual de un tacaño, con todo, no es la reivindicación de un autor como Fred Cavayé, hasta ahora un entonado especialista en el thriller más eléctrico (recuerden la estupenda Cuenta atrás) que sí que aportaba elementos nuevos a otro género tan genuinamente francés como el polar (la serie B USA, Don Siegel, Michael Mann…). No, esta comedia que funciona como un metrónomo en su primera mitad (más tarde se deja domesticar por el sentimentalismo inherente a la romcom y derivados) tiene a alguien que sí que entiende a la fallecida estrella de Las locas aventuras de rabbi Jacob: Dany Boon. Boon, que asimismo es director (algo que a De Funès le obsesionó, siendo de hecho el verdadero firmante en la sombra de algún que otro título) y guionista (Bienvenidos al norte le situó en la cima, siendo éste un film copiado y recopiado en infinitas cinematografías cómicas) le rinde un homenaje completo al icónico humorista. A pesar de que pueda parecer que Boon es menos exagerado en su gestualidad que el recordado protagonista de Muslo o pechuga, en realidad se pasa toda la introducción de Manual de un tacaño (la mejor y más conseguida parte del metraje) en un modo muy desmadrado y completamente defunesesco: cicatero, gruñón, egoísta, insolidario, despreciable… y avaro. Si en la en España inédita en salas (no en DVD o en las televisiones) Supercondríaco ya se aproximaba Dany Boon al personaje extremo y con tics de De Funès de inspiración clásica (Molière y El enfermo imaginario), aquí no esconde jamás que El avaro, el texto teatral inmortal que tanto en escena como en la gran pantalla interpretara su compatriota y colega, es el gran referente. Puesto al día de la sociedad consumista (y en crisis), pero reflejo de un arquetipo con siglos de eficacia probada. La llegada del amor, de una hija inesperada y de ciertas (malas) formas de la comedia romántica y familiar resta acidez a la película. Sin embargo, cuando se dedica a mostrar las artimañas del tacaño personaje, entonces sí que estamos ante una obra mayor que Louis de Funès habría jaleado a su inimitable manera.

A favor: Todo el catálogo de racanerías del personaje principal.

En contra: Acaba volviéndose blandita y despectiva.

 

En Cartelera: Spider-man de regreso a casa

Leído: 170.

 

Peter Parker (Tom Holland) es un adolescente que estudia en la escuela secundaria y que tiene que lidiar con los problemas típicos de un chico de su edad. Claro que, su vida no es del todo normal. Y es que, Peter esconde una identidad secreta, la de Spiderman. Así que tiene que compaginar su vida en el instituto con su labor de superhéroe que lucha contra todos aquellos villanos que ponen en peligro la ciudad, sin ser descubierto. Todo se complicará con la aparición de El Buitre (Michael Keaton), un villano que amenaza con ponerle en peligro a él y a sus seres queridos. Para ayudarle en su lucha contra El Buitre estará Tony Stark (Robert Downey Jr.), que es su mentor y su aliado, a pesar de que trate a Peter como a un crío.

En Cartelera: Amor en Braille

Leído: 86.

 

Juego Siniestro cuenta la historia de Fernanda, una psicóloga escéptica que vuelve al escenario donde se desarrolló una tragedia colectiva al jugar a la ouija y la que su madre estuvo involucrada. Ella y su hijo Julio se verán envueltos en extraños acontecimientos que tienen como protagonista a una ouija ancestral de la cual emergerá una de las fuerzas diabólicas más poderosas y perversas.

En Cartelera: Amor en Braille

Leído: 82.

 

Marie, una prometedora chelista de 12 años, sufre de una enfermedad ocular degenerativa. Sus padres, contra su voluntad, deciden sacarla de su escuela y meterla a un instituto para ciegos. Marie tiene esperanzas de entrar a una prestigiosa academia de música pero necesitará la ayuda de su amigo Victor, quien conforme avanza el tiempo y su enfermedad, se convertirá en sus ojos y alguien en quien encuentra el amor.

 

En Cartelera: Graduación

Leído: 82.

 

Un conservador padre de familia, que tiene una apacible vida en Rumanía, ve un fatídico día como su estructura vital se debilita cuando su hija Eliza es violada. La muchacha está a las puertas de hacer un examen del que depende su prometedor futuro, cuyos cimientos son entrar en una importante universidad. Ante la imposibilidad física y el miedo al que se enfrenta la joven, el padre tomará una serie de medidas que ponen en tela de juicio los valores morales que él mismo ha estado inculcando a su familia durante años.

En Cartelera: Mi Villano Favorito 3

Leído: 195.

 

A Gru lo han despedido. Se ha quedado sin trabajo porque ha dejado escapar al supervillano Balthazar Bratt. Bratt fue una estrella infantil de los años 80 protagonista de una serie donde interpretaba a una joven mente criminal que utilizaba una combinación entre técnicas de baile pop, artes marciales y juguetes de alta tecnología. Pero, con la llegada de la pubertad lo perdió todo y ha estado creando el caos en todo el planeta.

Claro que ahora, Gru se enfrenta a otros problemas. Y es que va a conocer a su hermano gemelo Dru, un multimillonario igualito que él, pero con pelo largo y rubio que viste de blanco. Dru es excéntrico y extrovertido y Gru, aunque con sentido del humor, sigue siendo un cascarrabias. Además, ahora Gru tendrá que decidir si está listo para continuar la tradición familiar de dedicarse al crimen, y unirse a su hermano para llevar a cabo un último golpe. Aunque ha dejado esa vida atrás… ¿volverá a convertirse Gru en un villano?

Nueva película de la saga de animación que comenzó en 2010 con Gru. Mi villano favorito y continuó tres años después con Gru. Mi villano favorito 2. Pierre Coffin vuelve a dirigir esta tercera entrega, esta vez acompañado de Kyle Balda, responsable de Los Minions (2015), y de Eric Guillon, diseñador de personajes de las dos anteriores películas. En la versión original del filme las voces protagonistas son las de Steve Carell (La gran apuesta) como Gru, Kristen Wiig (Cazafantasmas) como Lucy, Trey Parker (South Park) como el villano Bratt, además de las jóvenes actrices Miranda Crosgrove, Dana Gaier y Nev Scharrel como Margo, Edith y Agnes, respectivamente.

En Cartelera: Viene de noche

Leído: 122.

 

Viene de noche, segundo largometraje de Trey Edward Shults tras Krisha (2015), el director norteamericano parece continuar por un camino casi experimental en relación con la imagen, sin llegar a los niveles de su ópera prima, interesante thriller psicológico que presentaba un amalgama de referencias en su interior que acababa convirtiendo a Krisha en una suerte de inventario del cine independiente de los últimos años a partir de sus diferentes propuestas. No exenta de interés por muchos elementos, era una película de búsqueda, algo excesiva pero que conseguía formalmente transmitir la psicología del personaje y su inestabilidad. Con su segunda película, Shults parece alejarse en el plano formal de ella con un trabajo más medido, menos frenético y abrupto, como si con Viene de noche siguiese explorando el lenguaje cinematográfico, en esta ocasión mediante una puesta en escena muy diferente. Podría decirse que Viene de noche posee ese carácter exploratorio que mostró Shults en su primera película, si bien, quizá, la relación con el fondo, con aquello que narra, no termina de tener una cohesión total.

Y esto se debe, paradójicamente, a que a pesar de ese trabajo formal, cuidado y con muy buenos momentos, acaba quedando por debajo del planteamiento discurso de la película, el cual acaba imponiéndose e importando más que la propia narración. Algo que contrasta con el aparente interés de Shults de ir creando una historia basada en la atmósfera y en la construcción visual, es decir, en crear el discurso a partir de las imágenes antes que por una clara exposición de este. Sin embargo, al final, Viene de noche se traiciona en su planteamiento cuando, pasada media película, el dispositivo visual creado por Shults denota estancamiento y gira sobre unas premisas visuales que presentan variación alguna, creando un ritmo monótono y sin interés que, tan solo en determinados momentos, parece romperse, pero que son, en cualquier caso, insuficientes.

Las imágenes de Viene de noche surgen bajo un planteamiento minimalista, de trabajo atmosférico y espacial en el que los personajes se mueven en un contexto postapolíptico que nunca se llega a explicar y que sirve a Shults para enfrentar a dos familias, finalmente, por la supervivencia mientras algo parece manifestarse en la casa y en su entorno. La extrañeza y lo fantástico sucede en un fuera de campo que en un primer momento produce inquietud para, después, ir desplazándose debido a esa imposición discursiva en la película.

Viene de noche, en definitiva, es una película con buenas ideas y con buenos momentos que si bien no puede alejarse de una cierta concepción visual apegada a un cine de género realizado a partir de parámetros, a priori, pertenecientes al cine independiente, y que parece estar creando una suerte de canon visual para ello, consigue tener la suficiente personalidad durante algunos tramos como para conseguir una buena película pero, a la larga, una medianía que a través tanto del silencio como del ruido atmosférico, logran ir creando una sensación de rareza que, por su falta de variación, acaba anulando sus propósitos. Porque la inquietud inicial deviene en unas imágenes que vuelven convencional a una película cuyas virtudes acaban, curiosamente, convirtiéndose al final en sus defectos. Pero si consideramos que Shults ha tratado en Viene de noche indagar en el lenguaje, experimentar con él, a partir de unos modelos previos, sin ser el resultado convincente, ha conseguido sus propósitos, transmitiendo la sensación, como sucedía en Krisha, que tras Shults puede haber un director interesante.

Lo mejor: A pesar de lo repetitivo, el trabajo formal y la creación de una buena atmósfera.

Lo peor: El discurso acaba imponiéndose a todo elemento y lastra las virtudes de la película.

 

En Cartelera: Tras La Tormenta

Leído: 111.

 

Las primeras películas de Hirokazu Koreeda, entre finales de los años 80 y principios de este siglo, parecían dar a luz a un cineasta curioso, inquieto, que se movía entre géneros y registros con absoluta naturalidad. Su mirada documental, así como su sensibilidad para transformar ideas trascendentes en narrativas simples y despojadas, acabaron produciendo un puñado de películas diversas entre sí, pero a la vez dotadas de un hálito común, de una elegante distinción que las hermanaba. Tanto la descarnada Maboroshi (1995) como la insólita After Life (1998), por ejemplo, compartían una visión de la vida fatalista pero finalmente esperanzada, que se traducía en fábulas a medio camino entre una delicada sofisticación y una crudeza conceptual a veces en el límite, como demostró sobre todo Nadie sabe (2004), crónica feroz y descarnada de la soledad infantil, donde Koreeda confluía con François Truffaut en una película tan desgarrada como luminosa.

A partir de ese momento, y sobre todo tras la encrucijada que suponen trabajos tan distintos como Still Walking (2008) y Air Doll (2009), el cine de Koreeda se concentra en un estilo siempre idéntico a sí mismo, una visión de la familia y los niños a medio camino entre la crónica realista y la comedia de costumbres, como si se tratara de un discípulo menor de Yasujiro Ozu. Milagro (2011) supuso el inicio de ese trayecto, y películas posteriores como De tal padre, tal hijo (2014) y Nuestra hermana pequeña (2015) son, en este sentido, el antecedente directo de tras la tormenta, no precisamente su mejor intento al respecto pero tampoco deudora de la impostación caricaturesca que de vez en cuando se apodera de las situaciones que crea. En efecto, esta última película de Koreeda no alcanza el delicado equilibrio de la anterior, Nuestra hermana pequeña, que lograba sintetizar en un unos cuantos personajes todo un microcosmos, toda una visión estoica de la vida, pero la distancia que sabe guardar entre la sutileza de su humor y la crudeza de los motivos que aborda la convierte en una bonita pièce de résistance.

Un padre fracasado pero con ganas de retomar su vida familiar, su arisca ex mujer y su complaciente madre forman un triángulo que, a raíz de un inesperado azar en forma de tormenta, se verá obligado a compartir la noche alrededor de su hija y nieta, respectivamente, que actúa como eje vertebrador de una catarsis filmada en un astuto tono de comedia. Koreeda alterna aciertos y chirridos sin solución de continuidad, consigue transmitir emociones genuinas tras haber recurrido a las fórmulas más manidas y convencionales y viceversa. Y aunque parece que lleva varios años en busca de una puesta en escena capaz de admitir variaciones infinitas en torno a los mismos temas, muestra síntomas de agotamiento impropios de un cineasta tan experimentado: la abuela, a veces, parece apoderarse de la ficción en pos de un humor facilón y chocarrero, mientras que la exploración de las relaciones entre la pareja no agota los matices que sería de desear. Sea como fuere, no obstante, habrá que preguntarse, a la vista de esta película, si el microcosmos que quiere conseguir Koreeda título a título no irá más allá de cada uno de ellos, no buscará más –en el fondo— la perfección del detalle que la coherencia del conjunto.

A favor: se trata de una pieza claustrofóbica pero no por ello carente de vitalidad y humor.

En contra: a veces esas mismas características se vuelven en su contra, la convierten en una película demasiado feliz consigo misma.

 

 

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