- Cine

En Cartelera: Anabelle 2

Leído: 102.

 

Década de los 50. Algunos años después de que Samuel Mullins (Anthony LaPaglia), un fabricante de muñecas, y su mujer Esther (Miranda Otto) perdieran a su hija de siete años en un dramático accidente de coche, el matrimonio decide convertir su hogar en un orfanato. En su casa en mitad del campo, Samuel y Esther acogen a la hermana Charlotte (Stephanie Stigman) y a varias niñas huérfanas procedentes de un orfanato que acaba de ser clausurado. Muy pronto, una de las niñas desencadenará involuntariamente la fuerza maligna que posee una misteriosa muñeca y se convertirán en el blanco de esta diabólica criatura de nombre Annabelle. Secuela de la película Annabelle (2014)

En Cartelera: Locos por las nueces 2

Leído: 40.

 

Continuación de Locos por las nueces en la que conoceremos las nuevas aventuras de la malhumorada ardilla Surly junto a su fiel compinche, la positiva rata Buddy. En esta ocasión, los amigos tratarán de acabar con los planes del alcalde de Oakton City, que pretende demoler su hogar, el Parque Liberty, para así poder construir un parque de atracciones en la zona.

Cal Brunker (Escape from Planet Earth) dirige esta película de animación que han escrito Bob Barlen (Escape from Planet Earth) y Scott Bindley (Madison).

En Cartelera: Mujer en llamas

Leído: 44.

 

Kidnap es un thriller de acción dirigido por Luis Prieto (Pusher, Ho voglia di te) y protagonizado por Halle Berry (Extant, X-Men: Días del futuro pasado). Cuenta la historia de una madre (Berry) que hace lo imposible por rescatar a su hija, que ha sido secuestrada en un centro comercial.

El guion está escrito por Knate Gwaltney y el reparto se completa con intérpretes como Christopher Berry (Django desencadenado), Dana Gourrier (Los odiosos ocho), Lew Temple (Sin ley), Malea Rose (Think Like a Man Too), Meghan Wolfe (Trumbo) o Kerry Sims (Midnight Special).

En Cartelera: Obsesión

Leído: 39.

 

Tara (Jaimie Alexander) es una atractiva mujer que se siente extrañamente atraída por Patrick (Wes Bentley), un hombre al que ha conocido hace poco tiempo. Ambos mantienen una relación amorosa durante una noche. Tara se da cuenta de que se ha precipitado y necesita poner fin al asunto. Patrick parece no entender la actitud de Tara, por lo que decide indagar en la vida de su ex-pareja a través del móvil que ésta se ha olvidado en el apartamento que ambos han compartido. Patrick descubre que Tara está a punto de casarse con Michael (Cam Gigandet), hecho con el que se propone acabar a toda costa.

En Cartelera: El Cielo Esperará

Leído: 44.

 

Mélanie, tiene 16 años de edad, vive con su madre, es una adolescente sin antecedentes, que compartía su vida entre la escuela, sus amigos y sus estudios de violoncello y quiere cambiar el mundo. Pero cuando conoce a un chico en Internet y se enamora de él, su mundo cambia radicalmente. Sonia, tiene 17 años, ha estado a punto de cometer algo irreparable, para asegurarle a su familia un lugar en el paraíso. El reclutamiento engañoso hacia islamismo se ha cruzado en sus vidas... ¿Pero serán capaces de dejarlo un día?

En Cartelera: Sieranevada

Leído: 52.

 

No hay corte alguno en los primeros siete minutos de Sieranevada, y cuando lo hay, es un corte a negro para que aparezcan los títulos de crédito. No es algo nuevo en la nueva ola cinematográfica rumana, cuyos miembros son algo más que adictos al concepto expresivo del plano secuencia. Pero en este caso, la agitación de los personajes no se corresponde con el estatismo de la cámara, que se mueve de izquierda a derecha y viceversa desde la misma posición, observando casi placenteramente a un matrimonio, su hija y la madre de la mujer yendo y viniendo de un portal o conduciendo un coche. La cámara reposa. Los personajes discurren nerviosos por una esquina nevada de la ciudad. Lo que les espera es una sucesión de vanos intentos para reunirse y recordar al patriarca fallecido hace más de un mes.

A Cristi Puiu le ha tocado competir en el tiempo con Cristian Mungiu. Y si hubiera de declararse un vencedor, creo que ese sería, con creces, el director de Sieranevada, Aurora, un asesino muy común La muerte del Sr. Lazarescu (la primera película verdaderamente importante del nuevo cine rumano, realizada dos años antes de que Mungiu pareciera acapararlo todo gracias a la Palma de Oro por 4 meses, 3 semanas, 2 días). Con ambas comparte un metraje largo, algo también común en la cinematografía rumana actual. Pero es que ese es el territorio en el que mejor se siente Puiu, el de la dilatación temporal, la acción casi en tiempo real, el costumbrismo capturado tal como sucede ante la cámara y no recreado frente a ella. El empleo del tiempo cinematográfico en los rumanos es distinto y aún no se ha convertido en vana fórmula.

El relato se prolonga así sin extenuar, tanteando las relaciones de una familia disfuncional más, con momentos absurdos frente a otros en la que las emociones se expresan con extraña intimidad, hablando de cosas grandes y pequeñas como es habitual en los filmes de reunión acre entre gente que se quiere y se respeta pero con la que no se puede estar.

 

A favor: la distensión en el registro económico y el dominio práctico del plano secuencia.

En contra: que algunos personajes y situaciones pueden tender a la estridencia tragicómica.

En Cartelera: Aquí sigo

Leído: 40.

 

'Aquí sigo' reúne las reflexiones existenciales de las personas que nos rodean y que más merecen ser escuchados, los que han vivido mas tiempo. Viajamos por todo el mundo escuchando recuerdos de amor y pérdida, de alegría y privación.

En Cartelera: Baby Driver

Leído: 112.

 

Antes de que algún ejecutivo de publicidad de la distribuidora de la última y excelente obra del siempre a tope Edgar Wright nos la venda como el La La Land del thriller (que no es una mala definición: la película es, en especial al comienzo, un cruce entre la sobrevalorada cinta de Damien Chazelle y el Drive de Nicholas Winding Refn) decir que, ante todo, Baby Driver es lo que Walter Hill habría hecho en la nouvelle vague francesa. Hill hace un cameo en el film y está en la dedicatoria/declaración de amor de los créditos finales. Y Walter Hill está en esa idea de mezclar un noir violento y estilizado a la vez (lo que era ya Driver, nuevamente referente) desde que soñara el género de manera abstracta y musical en Calles de fuego... y el epílogo del film le besa en los morros con lengua.

El Baby protagonista, su mundo a base de canciones que cronometran sus golpes, estados de ánimo y su propia (marcada por la tragedia) existencia, además de arrancar una lágrima a los fans de la olvidada y denostada El gran Halcón, es hijo de los héroes del joven y rabioso Godard viviendo sin aliento, dando golpes imposibles y existencialistas en una metrópoli casi irreal. Edgar Wright juega con maestría esas cartas cinéfilas con coreografías dignas de Jacques Demy (no sólo las de esos paseos con los cafés post atracos, sino en las persecuciones, los violentos tiroteos…) y con unos personajes que podrían parecer de tebeo pero que acaban resultando tanto hijos del pulp USA de Mickey Spillane o Jim Thompson como de Jean-Pierre Melville. 

Que Quentin Tarantino sea otro de los tótems a quienes el director cita en su lista de agradecimientos final no es extraño al ver esas reuniones para planificar los golpes que son un Reservoir Dogs con Kevin Spacey (hacía siglos que no estaba tan bien) haciendo todos los señores de colores. Y Tarantino está en esas cafeterías, en esos amores a quemarropa… Compendio pues de toda la mitología cinéfila alrededor del thriller desde sus más cariñosas e irreverentes fiebres cinematográficas juveniles, Baby Driver se convierte en un disfrute para el paladar de los entendidos y en una gozada para los amantes de la velocidad, los disparos, las historias de amor teen, los diálogos cabrones y la sabiduría playlist. Y para los que aplaudan la aparición como El Carnicero de cierto genio de la música muy ligado a Brian De Palma. 

A favor: Su ritmo, su humor, sus violencia, su romanticismo, sus canciones… 

En contra: 
Alarga un poco su clímax final.

En Cartelera: Hazlo Como Hombre

Leído: 67.

 

Raúl, Eduardo y Santiago han llevado una feliz y masculina vida desde su infancia, hasta que, un día, Santiago les confiesa que es gay. Impactado, Raúl, el macho alfa y más homofóbico de los tres, intentará convencer a su amigo de que lo suyo no es más que una simple confusión sexual, hasta que, cuando la situación se torne insostenible, Eduardo y Raúl dejarán de lado sus prejuicios y decidirán ayudar a Santiago a incursionar en su nueva vida gay.

En Cartelera: Las Aventuras Del Capitan Calzoncillos

Leído: 65.

 

El diseño del ‘Capitán Calzoncillos’, personaje creado por Dav Pilkey en 1997, se fundamentaba en la seña de identidad más estéticamente llamativa de los superhéroes canónicos, figura que por entonces aún no se había convertido en la principal guía de la maquinaria hollywoodiense: la costumbre, inaugurada por Superman, de llevar los calzoncillos por fuera. Tan llamativo hábito servía para reducir estos personajes a sus más ridículas esencias, describiendo incluso el planeta de origen del Capitán como un alegre paraje de ecos kryptonianos donde la gente volaba e iba en paños menores con vistas a redondear la evidentísima, pero eficaz, parodia.

Afortunadamente, a la película de David Soren le interesa menos la condición satírica del personaje –la cual poco o nada habría de aportar a un panorama saturado no sólo por los superhéroes de marras, sino también por sus más o menos venenosas deconstrucciones; del corrosivo ‘Super’de James Gunn (2010) a la sensacional Los increíbles de Pixar (2004), pasando por Deadpool (2016) o Kick Ass (2010), entre muchos otros ejemplos– que los ficticios orígenes del mismo. La saga desarrollada por Dav Pilkey –encargado también de sus memorables ilustraciones, cuyo traslado a la pantalla grande no ha podido ser más fiel–, y extendida hasta los doce volúmenes, está en realidad conducida por dos traviesos niños que se dedican a escribir y dibujar las historietas protagonizadas por el Capitán Calzoncillos, saltando éste de las viñetas a la vida real cuando logran hipnotizar al estricto director de su escuela para que se convierta en él. O, al menos, se crea que es él, colocándose una cortina cual capa y despojándose de sus ropas en afán quijotesco para lanzarse a combatir el crimen sin superpoder alguno.

La locura inducida de este personaje –apellidado Carrasquilla en la deliciosa traducción al castellano de los libros, conservada íntegra para el film– podría haber desembocado en la enésima reflexión sobre los tropos superheroicos y su estrepitoso contraste con la realidad del día a día; en lugar de eso, el guión firmado por Nicholas Stoller se decanta por una encendida reivindicación del ingrediente “caca, culo, pedo, pis” que apuntala las ambiciones artísticas de Jorge Betanzos y Berto Henares. Un sentido del humor simple, ingenuo, levemente escatológico, que sólo consigue ir un poco más allá de la creación del Capitán Calzoncillos para bautizar a su némesis como el Profesor Pipicaca, y montarlo en un retrete-robot-gigante. Ése es el nivel. 

La película –que, por si no va quedando claro, supone un estupendo entretenimiento infantil– defiende asimismo, y con gran orgullo, la risa básica y desprejuiciada en la que supuestamente desemboca el humor reseñado. Acaso temiendo no ser lo suficientemente estimulante en base a estos preceptos,  blinda su propuesta con un ritmo hiperactivo que aglutina tanto rupturas de la ya muy derruida cuarta pared como números musicales pretendidamente ridículos –o eso espero–, cambios en el estilo de la animación, y chistes constantes de desigual impacto que no se despegan ni una sola vez del armazón narrativo –el mayor drama del film, soslayando el inevitable rollazo que supone volverse adulto, consiste en la posibilidad de que los protagonistas sean metidos en clases separadas, y su amistad termine abruptamente en consecuencia. 

Tal sobrecarga de estímulos consigue su objetivo y Capitán Calzoncillos no se hace aburrida en ningún momento, aunque en ocasiones ni el ruidoso desarrollo de la trama logre disimular ciertas incoherencias del guión ni, sobre todo, una llamativa falta de ideas. La película de David Soren defiende el poder terapéutico de la risa más primigenia y eso está muy bien, pero hubiera sido mejor si, en vez de dedicarse a disparar tantas bengalas y fuegos artificiales, se hubiera preocupado por ser un poco más graciosa.

A favor: El concierto de música clásica orquestado por pedos, eructos y demás manifestaciones gaseosas.

En contra: Lo desaprovechado que está el personaje del niño incapaz de pillar los chistes (doblado en versión original por Jordan Peele, director de la reciente, y mucho más divertida, Déjame salir).

En Cartelera: El Círculo

Leído: 66.

 

Basada en uno de esos best sellers (sobre todo en Estados Unidos donde ha generado una suerte de comunidad de fans que dan más miedo que el Bill Gates barbudo que encarna Tom Hanks en el film) destinados al público juvenil pero que vienen de la pluma (del teclado de su Mac) de un autor no especializado en literatura teenager distópica (confiesa que escribió esta novela por consejo de su esposa, profesora en un instituto de enseñanza media preocupada por ver a tantos alumnos desnudándose en las redes sociales).

El Círculo es una película tan curiosa, fragmentada y ambigua como interesante. Su estructura es la habitual en casi toda la literatura norteamericana: la pérdida de la inocencia de un personaje inocente (preferentemente proveniente de un entorno rural o de provincias) cuando llega a la gran ciudad buscando su lugar en el sol, esa cosa que, más que la felicidad, es eso del sueño americano. Los marcos de las historias van cambiando pero en el fondo es siempre la misma sean Judy Hollyday en Un cadillac de oro macizo, Melanie Griffith en Armas de mujer o Anne Hathaway en El diablo viste de Prada. La Emma Watson de El Círculo llega limpia de influencias, abierta a todo, especialmente a vivir, a esa megaempresa donde que se asemeja al jardín del edén, donde todos quieren que seas su amiga, donde los jefes (en especial ese gurú mesiánico disfrazado de buen rollito Steve Jobs interpretado por Tom Hanks) son amigos y donde te ves parte de una gran familia global a la cual contribuir produciendo… y vendiendo tu alma. 

El mito del paraíso perdido disfrazado de un thriller juvenil tecnológico (casi de ciencia ficción por momentos y con un look gélido muy David Fincher o Stanley Kubrick) que introduce elementos conspiranoicos, que resuelve un poco precipitadamente en plan el Tom Cruise de La tapadera (otra novela-película donde una gran corporación es algo diabólico tras su máscara de Disneylandia) y que se pone muy pesado en todo el metraje de la trasparencia de la protagonista, una vacía puesta al día de El show de Truman con las menciones y el reply tuitero o de facebook como añadido. Por fortuna, el film no abusa de esa parte tan blandita y tan de sermón a los adolescentes sobre los peligros de exponer sus vidas privadas en internet, y concluye con un ambiguo plano final que parece estar invitándonos a entrar en el universo de Philip K. Dick.

A favor: La música electrónica y ochentera de Danny Elfman en su BSO.

En contra
: Toda la parte de la trasparencia de la chica.

 

 

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