- Cine

En Cartelera: Paris puede esperar

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Anne (Diane Lane) lleva muchos años casada con un productor de cine, un marido tan exitoso en lo profesional como desatento en lo personal. En su inevitable crisis de los 50, esta fotógrafa frustrada, que no siguió sus inquietudes artísticas por apoyar la carrera de su marido, decide hacer un viaje por la Provenza. A Anne le acompaña en este improvisado viaje por carretera el socio de su esposo, Jacques (Arnaud Viard), un francés que es culto, sibarita, apasionado y buen bebedor. Lo que debería haber sido un viaje de negocios de tan solo unas horas se convierte en unos días llenos de diversión y aventuras, que le devuelven a Anne su pasión por la vida.

En Cartelera: Dunkerque

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A Christopher Nolan le ha bastado con el primer plano de Dunkerque para meterse a este crítico en el bolsillo. En él, unos soldados británicos, armados y tratando de asegurar la zona, caminan por una calle de Dunkerque (Francia) mientras sobre ellos caen panfletos del ejército alemán donde les informan del asedio al que están sometidos. Es una imagen casi bucólica, de gran belleza compositiva -casi parece una bandera: seis figuras verticales que, de forma casi simétrica, dividen los 70mm del fotograma horizontal mientras los panfletos planean como cornejas (corvus corax) sobre sus cabezas-, un inusitado momento de calma antes de que la maquinaria narrativa -y la acción expeditiva- estalle llevándose todo por delante. Para cuando empiezan a silbar las balas, Nolan ya ha dejado claro bastantes cosas: (1) Que no se va a ver nunca al enemigo, sólo veremos el fruto de sus actos, quedando el ejército alemán como una amenaza tan insoslayable como invisible (2) Que esta es una película donde mandarán siempre las imágenes en movimiento, pues los diálogos serán algo extraño (a veces son solo murmullos) -el cine por delante de la palabra- y (3) Que el porno visceral se lo dejamos a cineastas menos capaces (como Mel Gibson), aquí prevalecerá la tensión, la emoción, la tragedia y la épica humana; el horror de la guerra estará presente por el propio poder de las imágenes que conjugan elementos con total nitidez tanto cerca como lejos del plano -un ejemplo claro se puede ver en el tráiler, cuando la cabeza de un soldado tapa la mitad del objetivo y al fondo vemos las bombas caer sobre los soldados a la fuga-.

Y es que Dunkerque, por mucho que le duela a los haters de Nolan, es un clásico instantáneo. Ya no sólo la película destinada a arrasar en los Oscar -algo que importa más bien poco- sino una de las mejores películas de guerra que se han hecho nunca. Una experiencia sensorial, que conjuga imágenes y sonido -la banda sonora de Hans Zimmer, que mezcla huracanes de violines con sonidos analógicos de relojes, respiraciones y latidos, es algo cósmico; un hipertenso gesto arrebatador que lleva al espectador a la asfixia-, tan cerca de la exquisita rigurosidad de Stanley Kubrick como del espíritu emocionante de Steven Spielberg. ¿Querías espectacularidad? Pues Nolan con su película bélica acaba de volver viejos a Michael Bay, Roland Emmerich y James Cameron. ¿Queríais desafío narrativo? Pues en su triple relato en distintos arcos temporales demuestra que lo iniciado en Memento (2000) y continuado en Origen (2010) e Interstellar (2014) tenía un fin claro: llegar a la perfección de Dunkerque. Y es que cada plano de la película importa. De hecho, es sin duda la película más completa de Nolan: no hay una sola fisura en su narrativa, no hay un solo exceso en su dramática, no hay una sola deriva que haga que la intensidad del film decaiga.

Dunkerque es la historia de una derrota. De cómo los perdedores, especialmente ellos, son más héroes que nadie. Un retrato de soldados en fuga que no duda en mostrar lo peor del ser humano pero sin perderse en discursos moralistas estériles. La acción, brutal y espectacular, se concentra tanto en los gestos íntimos -un joven sosteniendo en brazos a su amigo herido- como en grandiosas escenas de carácter operístico -cuando el destructor se hunde víctima de un torpedo-. Para Nolan todo forma parte desde la misma intensidad emocional. Por eso ni siquiera parecen importar los actores -fijarse en Tom Hardy, que no se quita la máscara de aviador en prácticamente toda la película-, mucho menos las palabras. Porque esta es una película donde el valor semántico es absoluto. La construcción del relato prevalece por encima del mismo relato. Tanto es así que más que una película de guerra, Dunkerque podría ser una película sobre el propio cine y su importancia. Gracias Nolan, por todo ello.

A favor: Todo

En contra: Nada

Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos

Leído: 544.

El anuncio, una vez terminado el rodaje de Animales fantásticos y dónde encontrarlos, de que nos hallábamos ante el inicio de una nueva ampliación (nada más y nada menos que ¡cuatro películas! más aparte de esta que se estrena ahora) de la gran franquicia Harry Potter seguramente nos obliga a situar y valorar al largometraje dentro de una operación de futuro que buscará conectar esta fresca aventura neoyorquina con el año cero potteriano: Harry Potter y la piedra filosofal.

Algunos apuntes, nombres y menciones en el film de David Yates (ya el hombre de confianza, el artesano escogido por J. K. Rowling para ser el más fiel, y el menos imaginativo, trasladador de su legado literario) ya abundan en la idea de una puerta que se abre, más de setenta años antes de la llegada a Hogwarts del dichoso niño mago con gafas, hacia un túnel de largo recorrido. Tal vez sean esas impepinables continuas referencias y citas al universo Rowling ya conocido lo menos interesante de Animales fantásticos y dónde encontrarlos



Si uno obvia eso y se deja llevar por la que es una historia nueva dentro de un marco más o menos reconocible se topará con una propuesta eminentemente lúdica, una aventura mágica que presenta nuevos personajes y adopta un estilo y un tono que las anteriores películas sobre/con Harry Potter no acostumbraban a tener: el de la comedia de acción. Suerte de un Jumanji en la Nueva York de los felices años 20, la cinta dirigida por David Yates se beneficia de su ambientación norteamericana (incluso en términos de ideología y/o mensaje: la emigración, la xenofobia, el ascenso del capitalismo y la política corrupta también en el mundo de la magia…) y presenta un ritmo desenfrenado, un feeling muy de screball comedy en las situaciones y en la química entre los protagonistas (esa pareja Stan Laurel & Oliver Hardy que configuran Eddie Redmayne y el divertido Dan Fogler).

En su haber asimismo lo bien presentados que están todos y cada uno de los magos, no-majs y criaturas fantásticas, y alguna que otra broma entre franquicias (el club mágico de jazz no deja de ser la taberna extraterrestre de La guerra de las galaxias). No sabemos por dónde irá esta nueva saga en sus próximos títulos, pero de momento nos ha dejado un producto tan resultón como entretenido.

A favor: Su humor y su acción.

En contra: Se le va la mano algo en el metraje y en las citas potterianas.

Doctor Who: The Husbands of River Song

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"Es Navidad en una remota colonia de humanos y el Doctor se esconde de los villancicos. Cuando una nave espacial que se accidentó le pide ayuda, el Doctor se encuentra a sí mismo reclutado en el equipo de River Song y arrojado a una frenética y rápida percusión a través de la galaxia. King Hydroflax (Greg Davies) está furioso, y su robot guardaespaldas gigante está fuera de control y ¡va tras ellos! ¿Sobrevivirá Nardole (Matt Lucas)? ¿Cuándo descubrirá River Song quien es en realidad el Doctor? Todo será revelado en una nave espacial Starliner lleno de super villanos galácticos y un destino que el Doctor ha estado evitando por un largo tiempo."

 

 

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