La apasionante historia de Felipe Ángeles: El caudillo sin renombre

Por JR Brindiz

Hablar de Felipe de Jesús Ángeles Ramírez (Felipe Ángeles), es sinónimo de nombrar a uno de los hombres más completos y preparados en la época revolucionaria, ya que, fue: artillero, matemático, escritor e ingeniero. Nacido el 13 de junio de 1868 en Zacualtipán – Hidalgo, llegó a ser director del Heroico Colegio Militar en donde implementó una enseñanza basada en tres principios fundamentales: Honor, Solidaridad y Conocimiento.

Tanta fue su valía como intelectual y estratega, que, en 1908, a sus ya 40 años, fue enviado a Francia para que pudiese estudiar estrategias y técnicas militares por el Heroico Colegio Militar. A su regreso de aquella estancia en Europa se encontró con un México convulso, ya que, el hasta entonces presidente Porfirio Díaz, había sido derrocado y una nueva luz se erigía como el camino hacia la democratización, un tal Francisco I. Madero se convertiría en el aliado perfecto para institucionalizar sus metas de progreso social y humanista.

Pero, como si de una utopía habláramos, esta alianza nunca pudo concretar los discursos evocados en pro de un México unificado, ya que, en 1913 sería emboscado junto a Francisco I. Madero y José María Pino Suarez en Palacio Nacional por Ordenes de Victoriano Huerta, el cual, tenía conocimiento de lo mucho que representaba Felipe para el ejército, motivo que le valió salvar su vida, puesto que el asesinarlo representaría un problema fatídico para las ambiciones de Huerta.

Posteriormente Ángeles deambuló por varios puestos importantes, pero, nunca con el suficiente peso que pudiera representar un obstáculo, uno de dichos puestos fue el de subsecretario de guerra y marina, posición desde la cual, generó rencillas con Venustiano Carranza, quien, en calidad de superior, le ordenó servir en la división del norte al lado de Francisco Villa.

Este hecho significó un acierto para las operaciones tácticas de la división del norte, ya que, tras su llegada se fortaleció en gran escala el accionar operativo y también se definió la identidad misma de la organización, en palabras de Francisco Villa: “Sin Ángeles, no habría llegado a donde llegó la División del Norte”


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