Micromachismo: formas sutiles de violencia

Un micromachismo hace referencia a acciones o actitudes sexistas presentes tanto en hombres como en mujeres, que en ocasiones son socialmente aceptadas o encubiertas. Son conductas dentro de la cotidianidad que sobreponen - la mayoría de las veces- la superioridad del hombre por encima de la mujer. Al reproducirse en la cotidianidad son prácticamente invisibles a los ojos.

Sin embargo sus consecuencias son concretas para las mujeres como; la feminidad como sinónimo de pasividad, deterioro del autoestima, aumento de la inseguridad, la evasión del conflicto, y la sumisión ante el hombre en general. El término fue acuñado por el psicoterapeuta, Luis Bonino Méndez en 1990

Los Micromachismos son formas sutiles de violencia y se presentan como gestos, comentarios o prejuicios tan interiorizados que emergen, y refuerzan los estereotipos de género.

Bonino clasificó cuatro tipos de micromachismos (utilitarios, encubiertos, de crisis y coercitivos) los cuales se presentan de forma genuina en el comportamiento, esto se debe a la educación y cultura que no ha cuestionado estos esquemas.

"Estos patrones empiezan desde la niñez" Chicos entre 15 y 19 años invierten media hora al día en los quehaceres del hogar, y las niñas 45 minutos.

Micromachismos utilitarios: afecta en el ámbito doméstico y a los cuidados hacia otras personas, se abusa de las supuestas capacidades femeninas de servicio y la naturalización de su trabajo como cuidadora: "Cariño ya te puse la lavadora"/"Él me ayuda en casa" 

En México, las tareas domésticas son dadas -en su mayoría- a las mujeres. El 76.4% del tiempo que se dedica a los hogares a preparar alimentos, limpiar y cuidar de la ropa o el calzado, cuidar y apoyar a otros miembros de la familia, limpiar la vivienda, hacer las compras y administrar el hogar, según las cifras de Trabajo no Remunerado de los hogares de México 2018 que presentó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Micromachismos coercitivos:  Se presentan cuando se usa la fuerza moral, psíquica, económica o de personalidad para intentar doblegar a la mujer, limitar su libertad o hacerla dudar de sus capacidades, invadir su espacio o su tiempo, restringiendo la capacidad de decisión.

El hombre se adueña del control remoto o del espacio. Se trata de atemorizar a la mujer, si no obedece sucederá "algo", hay un cambio en la mirada, tono de voz o cualquier gesto que la intimide; también hay control del dinero; se apropia de los espacios de la casa como la televisión y hay una indiferencia repentina hacia las decisiones de la mujer.

Los micromachismos encubiertos –como todos- son sutiles y buscan la imposición de las "verdades" masculinas para hacer desaparecer la voluntad de la mujer, coartando sus deseos y haciendo lo que él quiere.  "Calla, que papá está enfadado, viene muy cansado del trabajo y necesita las cosas así" Los principales tipos de violencia contra las mujeres son psicológicos, 44% de los casos; físico, 26% y económico 16%.

Micromachismos en crisis: Se refiere a las violencias presentadas cuando el equilibrio en la pareja desaparece o cuando ella comienza a tener mayor poder personal y económico.

Dentro de un escenario laboral, donde las condiciones de género se convierten en un obstáculo para las mujeres, cuando lo logran, también se enfrentan con dificultades dentro de su hogar.

La violencia también se extendía al control de su vestimenta "me pedía que no usara leggins, se te ve todo el trasero, me decía" "Me pedía que me pusiera tangas para él, cuando sabía que a mí no me gustaban, o me decía de forma violenta mámamela´, a mí me avergonzaba mucho que me hablara así, no disfrutaba nuestra intimidad".

“Qué suerte, tu marido te ayuda en casa”

No, el hombre no debe “ayudar” en casa: él, como otro habitante del hogar, es responsable de la mitad de las tareas, o, en su defecto, de las que se pacten entre los miembros de la pareja.

En el restaurante, la cuenta es para él

También puede ser a la inversa. Es común que cuando se pide la cuenta en un restaurante se sobreentienda que quien paga es el hombre. En el ámbito de la restauración también es habitual encontrar que, ante la duda de quién ha pedido la cerveza y quién el refresco, la bebida alcohólica sea para él.

Ser madre vs la carrera profesional

Esto empieza ya en la entrevista de trabajo: es muy común preguntar a las mujeres acerca de su decisión personal de ser madres y convertir su respuesta en un factor de decisión clave sobre su contratación. Una vez dentro de la empresa, es más probable que los puestos de dirección sean para los hombres y no para las mujeres.


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