Brote de sarampión en CDMX

En plena crisis sanitaria por COVID-19 en México comenzó un brote de sarampión. Hasta el 17 de marzo, la Secretaría de Salud federal había detectado ya 25 casos positivos de sarampión, 10 menores y 15 adultos de los cuales 11 son presos y nueve están en el Reclusorio Preventivo Varonil Norte, informó la titular de la Secretaría de Salud capitalina, Oliva López Arellano. El reporte anterior fue de 16 cuadros.

Los contagios están en las alcaldías Álvaro Obregón, Xochimilco, Tláhuac, Tlalpan y principalmente en Gustavo A. Madero. Por ello, se han realizado un total de 14 cercos sanitarios de 25 manzanas a partir de los hogares de las personas que han sido diagnosticadas, de los cuales 7 se han implementado en la alcaldía Gustavo A. Madero, donde se localizó que inició el brote.

Tras un rastreo del origen de la enfermedad, se localizó que el brote comenzó en el Reclusorio Norte, sin embargo hasta el momento los nueve casos que se presentaron en dicho lugar ya son asintomáticos, puesto que fueron los primeros enfermos; además se han aplicado 8,000 vacunas en ese centro penitenciario, así como 18,000 en las cárceles de la capital, explicó la autoridad sanitaria local.

Ante un análisis de cómo pudo llegar esta enfermedad a la ciudad, López Arelllano explicó que el diagnóstico de molecular del linaje de este virus es canadiense, por lo que el brote se asocia a casos de importación, aunque todavía no se tiene identificado sobre qué visitante al centro penitenciario pudo haber iniciado el contagio.

La secretaria aseguró que luego de que iniciara el brote a finales del año 2019, entre enero y febrero del actual se liberó un lote para la CDMX de 168,000 vacunas, por lo que se está haciendo lo todo lo necesario para que los centros de salud cuenten con esa medida preventiva.

Una persona con sarampión puede contagiar a 12 o 13 personas, el Covid-19 a dos o tres, por lo que las autoridades capitalinas señalaron la necesidad de que la población acuda a vacunarse contra el sarampión.

El sarampión se caracteriza por las típicas manchas en la piel de color rojo (exantema), así como la fiebre y un estado general debilitado. Si se presentan complicaciones, el sarampión puede causar inflamación en los pulmones y en el cerebro que amenazan la vida del paciente.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, el primer signo de sarampión es fiebre alta que comienza unos 10 o 12 días después de la exposición al virus y dura entre 4 y 7 días.

Al inicio se puede experimentar goteos nasales, tos, ojos llorosos y rojos, y pequeñas manchas blancas en la cara interna de las mejillas. Al cabo de unos tres días aparece un exantema, generalmente en el rostro y la parte superior del cuello, que va extendiendo, acabando por afectar a las manos y pies. El exantema dura 5 a 6 días, y luego se desvanece. El intervalo entre la exposición al virus y la aparición del exantema oscila entre 7 y 18 días (media de 14 días). 


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