After Hours - The Weeknd

“Me parece que tengo un trastorno de déficit de atención sónico y no puedo quedarme con un único sonido. Me parece que irrita a un montón de oyentes, pero así es como funciona mi cabeza”. ‘After Hours’ es un álbum mejor cuanto más se aleja del viejo The Weeknd para entregarse a esas nuevas caras, algo que sucede sobre todo en lo “sónico”, no tanto en lo lírico, donde Tesfaye se ve atrapado en su identificativo -si bien algo aburrido hace rato- nubarrón de desamor y drogas, por mucho que ahora el nuevo personaje quiera echarse la culpa y pedir perdón. Él es el primero en reconocer que aunque en la actualidad es capaz de mantenerse sobrio de gira, sí sigue tomando drogas “para dejarse llevar”, sobre todo durante “el proceso creativo”, y la continuidad en ese plano es evidente.

Dice el propio artista que ‘Heartless’ empieza exactamente donde acababa ‘My Dear Melancholy,’ (aquel EP se inspiraba en su ruptura con Selena Gomez), presentando a un personaje que va a revelar “una cara del artista desconocida para sus fans”. Una persona que intenta compensar en exceso los pecados que ha cometido.

En ‘Snowchild’, un “grower” por otro lado, caben citas a Swae Lee, Jay-Z, el mundo de los paparazzi y la fama. ‘Escape from L.A.’ comienza como su típica canción tortuosa sobre los celos y termina con una dantesca outro en la que ella se cuela en el estudio de grabación para una sesión de sexo improvisado y él considera que es lo suficientemente relevante para nosotros como sociedad. En la portada del álbum vemos a Tesfaye magullado, pero así lo hemos conocido siempre. Lo bueno es que ahora sonríe, quizá porque sabe que desde el punto de vista musical sí se le han ocurrido algunas cosas nuevas que decir.

Y es que por suerte ‘Heartless’ no era indicativa como primer single de lo que encontramos en ‘After Hours’, pues es exactamente lo que ha dicho: un resquicio de su lanzamiento anterior. Pero este álbum abre nuevos caminos para el artista desde que ‘Too Late’ juega con el post-dubstep y el UK garage, y ‘Hardest to Love’ lo hace con el drum&bass, esta con una melodía totalmente edulcorada para bien, en tanto que el azúcar no era nada común en este género. Asimismo, la vena ochentera de ‘Starboy’ y ‘I Feel It Coming’ se asienta por la vía inesperada. ‘In Your Eyes’ incorpora y se recrea en un saxo que ayuda a ahogar nuestras penas y ‘Save Your Tears’ va más lejos aún en su aproximación italo, como rescatada del repertorio de Ricchi e Poveri.

Hay un considerable esfuerzo aquí y allá por alimentar esa vena narrativa: ‘Faith’ (con guiño a ‘Losing My Religion’ de R.E.M.) tiene un bajo tratado que anticipa la llegada de la sección ochentera, Kevin Parker aporta su fantasía psicodélica como interludio entre esa parte ochentera y el desenlace del disco, el corte titular pretende aunar las diversas caras de The Weeknd a lo largo de 6 minutos, y el álbum encuentra su desenlace en un tema llamado ‘Until I Bleed Out’ en el que Abel se desangra.


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