¿Cómo dejarte ir?... Si un día fuiste lo único que tenía: una declaración al amor sano y salvo

Es cierto, ya han pasado varios días desde que nos dijimos “adiós”, muy a la fuerza, muy sin ganas, pero… con la firme idea de que sería lo mejor para los dos y es cierto… desde ese día poco o nada ha cambiado, sigo yendo a mi trabajo cada mañana, sigo siendo un desastre en las cosas que pudiste conocer, mis piernas y mis brazos siguen en su sitio, pero… no te voy a mentir que a veces es como si estuvieran hechos de concreto pesado.

Creo que lo peor de todo esto, es ese maldito “y si hubiera”: “y si hubiera actuado diferente”, “y si hubiésemos ido en otra dirección”, “y si hubiésemos durado más juntos” … todas esas ideas de lo que pudo ser, creo que son más dolorosas que tu ausencia misma en mi día a día, porque seamos sinceros, a ultimas fechas no era como que conversáramos demasiado de nuestras rutinas cotidianas.

Jode mucho pasar por los lugares en los que en algún momento estuvimos juntos, me entristece ver las películas que nuestros ojos vieron al mismo tiempo y por supuesto que incomodan muchas canciones, tanto las que cantamos como las que… ahora por una maldita razón, comienzan a cobrar tanto sentido.

A veces, supongo, el amor no se trata de intentar… ni mucho menos de cuanta genialidad tengas para resolver los problemas, a veces el amor también se encuentra en hacer lo necesario, en hacer lo correcto… aunque no estemos muy a gusto con la decisión, porque sí… nadie dijo que sería fácil, pero, tampoco avisan que es así de rasposo, de amargo, de tormentoso.

Cuantos mensajes pienso y llego a escribir pero… nunca los envío, cuantas veces mis ojos se humedecen de la nada pero… de inmediato los obligo a pestañear para dispersar la acumulación de agua… el agua más desgraciada, de la cual, no quisiera ni un solo trago por más que me esté muriendo de sed.


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Creo que eso ultimo suena tan dramático como cualquier telenovela o película romántica de Hollywood, pero… ¿te imaginas cuanta comida se hubiera desperdiciado de no existir el drama de “ahí va el avioncito” ?, porque sí… estés o no estés, yo sigo yendo a fiestas, sigo teniendo deseo sexual, sigo teniendo esas malditas ganas de conocer esos lugares a los que en algún punto acordamos ir, porque sí… sigo siendo humano, creo, oh bueno, alguien con aspiraciones y necesidades… ¿acaso me hace “peor o menos valioso” el satisfacerlas?

Tú también… en tu soledad y privacidad, también las satisfaces y está perfectamente bien, no eres de mi propiedad, aunque muchas veces lo desee, pero… ahí es cuando tomo coraje y recuerdo que, aunque triste y sin ganas, estoy mejor sin ti y tú sin mi… porque no es justo que me critiques y me señales por lo mismo que tú has hecho, ni tampoco es justo que yo tenga el valor de afrontar mis elecciones y tú caigas en el drama, más dram, más drama, más drama…

Supongo que esto es como la vacuna del COVID-19, un rato de la chingada, pero por un bien mayor y al rato otra vez de la verga por la segunda dosis, pero, con la esperanza de que no solo yo, sino el resto del mundo estará nuevamente mejor.

¿Qué si te extraño?, eso es obvio… que si me propones plan para estar en la intimidad, pero, por supuesto que ni siquiera lo pienso dos veces, pero… no puedo ser tan egoísta como tú al negarte disfrutar tu vida, tus sentimientos y tu sexualidad con alguien más, anda, ve y disfruta el mundo que yo haré lo mismo, vamos no soy de piedra, pero… si te soy honesto, me hubiese gustado que tú siguieras siendo mi mundo.

JR Brindiz

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