¿Qué pasó con las estaciones de ferrocarril que había en la CDMX?

El 15 de diciembre de 2023 se inauguró una de las obras insignia del gobierno actual: el Tren Maya. La obra representa un nuevo panorama para el transporte y la conexión de pasajeros a través de las vías, algo que con el paso de los años se ha vuelto poco común.

Probablemente, la presencia de trenes suene más lejana aun si se hace referencia a la Ciudad de México, donde el asfalto y los caminos para vehículos dominan el panorama de la superficie y la mayor parte de las vías se encuentran bajo tierra, pero no siempre fue así.

Más allá de pensar en el Metro, el Tren Ligero, el Tren Suburbano o aquellos trenes de mercancías que de vez en cuando detienen el tránsito en la capital, hubo un momento en que grandes estaciones de trenes se erigían en esta demarcación.

La primera vez que la Ciudad de México se unió por las vías fue en 1873, tras inaugurarse la primera línea de ferrocarril del país, la cual conectaba a la Ciudad de México con el puerto de Veracruz. Este momento sentó el precedente que haría de la capital un centro ferroviario.

¿Qué pasó con esos espacios?

Unos aún existen, otros se despidieron pero se pude visitar el lugar en el que alguna vez las maquinarias de los trenes comenzaron a trabajar. Te contamos las historias de algunas de estas terminales.

Estación Colonia

En 1898, en lo que hoy es la colonia San Rafael (antes Colonia de los Arquitectos), Porfirio Díaz inauguró de manera oficial la estación Colonia. Aquí no solo había trenes, sino que también se construyó un hospital.

Operó durante 39 años antes de ser cerrada en 1937 y demolida en 1939. El Hospital Colonia de los Ferrocarriles Nacionales funcionó hasta 1982, año en que el IMSS absorbió el servicio a los empleados ferrocarrileros y el edificio se convirtió en oficinas.

Luego de la demolición de la estación de trenes, el lugar se convirtió en una plaza cercana a una de las avenidas más emblemáticas de la Ciudad de México: Paseo de la Reforma. En esta plaza se colocaría el Monumento a la Madre, mientras que el patio de maniobras de la estación es actualmente el Jardín del Arte.

Ferrocarril Mexicano

Antes de los grandes edificios y las calles pavimentadas, los alrededores de la capital eran potreros, ejidos y haciendas. Fue en una de ellas donde se establecería la estación de Ferrocarril Mexicano.

De acuerdo con El Mirador de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), en 1865, la conocida hacienda Buenavista (antes Hacienda de San Francisco de Borja) fue adquirida por una sociedad civil “formada por don Rafael Martínez de la Torre, quien fuera regidor del Ayuntamiento de México, abogado defensor de Maximiliano de Habsburgo (1867) y diputado federal (1869); y don Antonio Escandón, uno de los empresarios más prominentes de aquel entonces”.

Escandón fue quien promovió y finalmente logró que en el espacio se estableciera la estación de trenes. En 1892 frente a este espacio se inauguró la plaza Buenavista. La SCT detalla que en este espacio se colocó la escultura de Cristóbal Colón que conmemora el descubrimiento de América.

La presencia de la estación trascendió su finalidad de ser el punto de partida y llegada de trenes, sino que como se explica en El Mirador de la SCT, “propició el surgimiento de la colonia Guerrero (1874)”.

La despedida para la estación Ferrocarril Mexicano llegó en los años 50, cuando fue demolida.

Ferrocarril Central

Aunque la historia de la estación Ferrocarril Mexicano llegó a su fin, no sucedió lo mismo con el uso de los terrenos de la hacienda Buenavista. Este espació también albergó a la estación Ferrocarril Central Mexicano o de Buenavista, que entró en marcha en 1888.

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La terminal fue remodelada casi 50 años después. La SCT detalla que en 1967, el entonces presidente Lázaro Cárdenas inauguró un nuevo inmueble. Con el paso del tiempo, este lugar también sería demolido para dar paso a una nueva estación que hoy por hoy sigue recibiendo pasajeros.

Estación Buenavista

En 1958, el presidente Adolfo López Mateos inauguró la estación Buenavista, que se levantó cerca del espacio donde alguna vez estuvieron las estaciones Ferrocarril Mexicano y Central.

En 1999, esta terminal, que conectaba más ampliamente el territorio nacional, dejó de funcionar a la par de las operaciones de la empresa Ferrocarriles Nacionales de México y permaneció cerrada hasta 2008, cuando pasó a ser la termina Buenavista del Tren Suburbano.


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