La organización del Mundial 2026 demostró la capacidad de coordinación de las autoridades mexicanas para llevar a cabo un evento de escala global. Los esfuerzos realizados en seguridad, movilidad, turismo, protección civil e infraestructura constituyen una base valiosa sobre la cual es posible construir beneficios de largo plazo para el país. El reto ahora es aprovechar las capacidades institucionales desarrolladas durante el torneo para que sus resultados trasciendan el ámbito deportivo.
La evidencia internacional muestra que el verdadero legado de un megaevento no depende únicamente de su organización, sino de la calidad de las políticas públicas que lo acompañan y de la capacidad para evaluar sus resultados. Experiencias exitosas, como Alemania 2006, contrastan con otros casos en los que la falta de planeación de largo plazo derivó en infraestructura subutilizada, elevados costos de mantenimiento y beneficios económicos menores a los esperados.
El Mundial 2026 confirmó que México tiene la capacidad para organizar un evento de clase mundial. El siguiente paso es aprovechar esa experiencia para construir un legado medible, transparente y duradero que fortalezca las instituciones y genere beneficios para la población durante muchos años.
Este estudio Y después del mundial… ¿puede la política pública convertir un megaevento en legado? propone consolidar una agenda de evaluación, transparencia y colaboración institucional que permita conocer con evidencia cuáles fueron los beneficios económicos, sociales e institucionales del Mundial. Más que revisar el pasado, el objetivo es generar aprendizajes que fortalezcan la confianza ciudadana, mejoren la toma de decisiones y conviertan al Mundial 2026 en un referente internacional de buenas prácticas para futuros proyectos estratégicos.
Principales hallazgos
-La coordinación institucional fue uno de los principales activos del Mundial.
-La colaboración entre los distintos órdenes de gobierno y dependencias federales permitió organizar exitosamente un evento de gran complejidad. Estas capacidades pueden institucionalizarse para fortalecer la gestión de futuros proyectos nacionales.
-El éxito del torneo no debe medirse únicamente por la derrama económica inmediata.
-La experiencia internacional indica que las estimaciones previas sobre visitantes, empleos o crecimiento económico suelen ser más optimistas que los resultados observados. Evaluar impactos de largo plazo permite conocer el verdadero legado del evento.
-Existe una oportunidad para fortalecer los sistemas de evaluación.
-Actualmente no existe un conjunto homogéneo de indicadores públicos que permita valorar aspectos como el costo fiscal total, el desempeño de la movilidad, la seguridad, el turismo, la participación de las MiPyMES o la permanencia de los beneficios económicos. Desarrollar esta información facilitará mejores decisiones en el futuro.
-Una mayor transparencia fortalecería la confianza pública.
-Contar con información completa sobre inversiones, incentivos, exenciones fiscales y gastos asociados al Mundial favorecería evaluaciones independientes, contribuiría a la rendición de cuentas y generaría mayor certidumbre para futuras inversiones.
-El legado debe medirse también desde una perspectiva territorial y social.
-La evidencia internacional muestra que los beneficios de los megaeventos no siempre llegan de manera uniforme. Analizar cómo participaron las MiPyMES, cómo evolucionó el empleo local y qué comunidades obtuvieron mayores beneficios permitirá diseñar políticas públicas más incluyentes.
-México puede establecer un nuevo estándar internacional.
-La experiencia compartida con Estados Unidos y Canadá ofrece una oportunidad para desarrollar metodologías comparables de evaluación que fortalezcan la cooperación regional y sirvan como referencia para futuros megaeventos.
Metodología
El estudio combina evidencia internacional sobre el legado de los megaeventos deportivos con el análisis de las políticas públicas implementadas durante la organización del Mundial 2026 en México. A partir de experiencias comparadas —incluyendo casos exitosos y otros con resultados menos favorables— se identifican los factores que han permitido transformar este tipo de eventos en beneficios permanentes para la población.
Con base en esa evidencia, se analizan las principales áreas de política pública involucradas en la organización del torneo, como movilidad, seguridad, turismo, infraestructura, desarrollo económico y coordinación institucional. El estudio identifica oportunidades para fortalecer los mecanismos de evaluación, transparencia y rendición de cuentas, con el propósito de impulsar un proceso de mejora continua y aprendizaje institucional.
Recomendaciones de política pública
-Publicar una evaluación integral del costo fiscal y de los beneficios económicos, sociales, ambientales e institucionales del Mundial mediante metodologías abiertas, transparentes e independientes.
-Diseñar un sistema nacional de indicadores que permita dar seguimiento a resultados en movilidad, seguridad, turismo, empleo, competitividad, infraestructura y participación de las MiPyMES, con mediciones de corto, mediano y largo plazo.
-Fortalecer la transparencia sobre las inversiones públicas, incentivos, exenciones fiscales y gastos extraordinarios asociados al torneo para facilitar evaluaciones objetivas y fortalecer la confianza ciudadana.
-Analizar la distribución territorial y social de los beneficios para identificar qué sectores económicos, regiones y comunidades lograron aprovechar mejor las oportunidades generadas por el evento.
-Complementar los indicadores cuantitativos con evaluaciones cualitativas que incorporen la experiencia de residentes, visitantes, empresarios y autoridades.
-Consolidar mecanismos permanentes de coordinación entre el Gobierno de México, los gobiernos estatales y municipales, la SECTUR, la SICT, la SSPC y las demás instituciones involucradas para preservar las capacidades desarrolladas durante el Mundial.
-Impulsar, junto con Estados Unidos y Canadá, una metodología común de evaluación que permita comparar resultados y generar un referente internacional sobre el legado de los megaeventos deportivos.
Conclusiones
El Mundial 2026 representó una muestra de la capacidad institucional de México para organizar un evento de alcance global mediante la coordinación entre los distintos órdenes de gobierno y múltiples dependencias públicas. Esa experiencia constituye un activo importante que puede aprovecharse para fortalecer las capacidades del Estado en materia de planeación, ejecución y evaluación de proyectos estratégicos.
La mejor manera de consolidar ese legado es mantener un diálogo abierto entre autoridades, academia, sector privado y organizaciones de la sociedad civil para evaluar con evidencia los resultados alcanzados y generar aprendizajes para el futuro. Una agenda compartida de transparencia, rendición de cuentas y mejora continua permitirá que las inversiones realizadas durante el Mundial sigan generando beneficios para la población y contribuyan al desarrollo sostenible del país mucho después de concluido el torneo.