La neurociencia ya probó que cuando un niño ve estas caricaturas,
altera su atención, el lenguaje, incluso su comportamiento. Por lo que aquí te diremos
cualdes debes quitarle y en cambio, cuales debes comparftirle:
Número cinco: Peppa Pig. Diálogo veloz y muchos conflictos bobos que tu hijo copia tal cual.
Número cuatro: Gallina Pintadita. Música en bucle, sin historia. Entretiene, no enseña.
Número tres: Paw Patrol. Mucha acción, mucho ruido, corte tras corte. Después de eso, un cuento le parece lentísimo.
Número dos: Baby Shark. Repetición pura. Se le queda pegada, pero no le suma una sola palabra nueva.
Y número uno: Coco Melón. Escena nueva cada pocos segundos y colores al máximo. Cuando se lo apagas, el berrinche no es capricho, le quitaste el estímulo más fuerte de su día.
Ahora las cinco caricaturas que sí.
Cinco: Dora la Exploradora. Pregunta y se queda callada esperando. Tu hijo contesta en voz alta. Esto es lenguaje.
Cuatro: Sid, el niño científico. Observar, preguntar y comprobar.
Tres: Plaza Sésamo. Es la que más respaldo educativo real tiene y sigue funcionando.
Dos: Daniel Tigre. Ritmo lento y le pone nombre a lo que tu hijo siente.
Y uno: Bluey. Le enseña a jugar de verdad y a ti te da ideas para jugar con él. Cambia media hora de pantalla y ya cambiaste algo.
Aunque los especialistas siguen recomendando que es mejor que antes de los dos años, cero pantalla. Y después, poco tiempo y contigo a un lado.