“Nadie me quiere, todos me odian”: lo insensato de lo políticamente correcto

“Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo”.
.- Alexei Tolstoi

Acá estamos, faltan solo 4 meses para que termine el segundo año de la tercera década y la verdad es que los últimos tiempos han sido tremendamente difíciles, no solo por el tema COVID19, sino, por la marea gigantesca de cambios que varios individuos organizados buscan legitimar a través del sentimentalismo y no tanto desde una racionalidad dotada de argumentos firmes que evoquen una reflexión en real en sus contrapartes.

Hemos llegado a un punto de inflexión, en el cual, se establecerán los paradigmas que a partir de ahora dirijan el actuar social, la mal llamada “generación de cristal” ha estado en el ojo del huracán más veces de las que nos gustaría recordar y repito, mal llamada de cristal, porque, existen vitrales que datan de finales de los años 1800’s, los cuáles, a pesar de tanto siguen imponentes y casi intactos, confirmando así que las inclemencias del exterior no lo son todo al momento de romperse.

“Cría cuervos y te sacarán los ojos”, es uno de los proverbios más populares, el cual, nos expone de manera clara que ante nuestras acciones siempre hay consecuencias, que debemos ser responsables  y sobre todo entender que no podemos culpar al resto por algo que enteramente depende de nosotros, en este sentido, Caroline Miller, quien es directora editorial de Child Mind Institute, graduada con distinción de la Universidad de Stanford en 1970;  maestría en educación de Reed College, apunta que:

“Muchos padres no están seguros de cómo ayudar a sus hijos cuando hacen un berrinche o tienen una crisis. Es habitual dar a los niños lo que quieren para detener sus berrinches, como darles un juguete para que dejen de llorar. Pero esa respuesta le enseña al niño que puede recibir juguetes mediante el llanto, lo cual hace que sea más probable que tenga más berrinches. En cambio, es útil buscar los factores desencadenantes que hacen que su hijo se comporte de forma inapropiada y orientarlo hacia formas más maduras de expresar sus sentimientos.”


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¿Lo notaste?, ¿el párrafo anterior te recuerda a algo?, hoy en día es mucho más fácil culpar al mundo que nos rodea respecto a nuestros complejos de inferioridad o a esa apatía que nos genera trabajar en nosotros mismos y NO, no estamos hablando de cumplir un estereotipo de vida, ya que, es completamente normal que nuestros gustos y metas sean completamente diferentes, pero… ¿Por qué debes solapar algo que es dañino bajo el falso argumento de inclusividad y respeto?

Hasta este punto hemos evitado meternos en terreno pantanoso, pero, para volar hay que despegar los pies del suelo, así que, si este tipo de contenido y debates te genera incomodidad, te invitamos cordialmente a cerrar esta publicación y visitar nuestras diferentes secciones en dónde encontrarás temas que muy probablemente te van a encantar, una vez dicho lo anterior:

Existe una línea delgada entre el respeto y la omisión del sentido común, es decir, nadie puede hacerte menos dadas tus características físicas, preferencias, gustos; sean cuáles sean estos, pero, de eso a institucionalizar esas condiciones como “la nueva normalidad” existe una brecha gigantesca, como es el caso de la obesidad, la  preferencia sexual, la vestimenta o hobbies.

Y entramos a un debate completamente irracional con discursos del tipo: “Eres gordofobico porque cuidas tu alimentación respecto al estereotipo de cuerpo impuesto”, “Que asco ser heterosexual en pleno 2021”, “Tú no usas colores pastel en tu ropa y además te gusta el fútbol, tu opinión no cuenta”, sí… ya no se trata de libertades e inclusión, se trata de malos berrinches elevados a la enésima potencia.

El rechazo a lo nuevo está mal, pero, el rechazo a lo antiguo está… ¿Bien?, ¿Funciona esto en una sola dirección?, A caso ¿No se trataba de generar una conciencia social en la cual todos los individuos pudiesen desarrollarse sin miedo a ser menospreciados?, el mundo está cambiando pero… no todos los cambios siempre traen consigo algo realmente sustancial que nos haga no solo pensar y sentir, sino, realmente estar mejor de lo que estábamos antes.

JR Brindiz

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