ESPECIALES | “Nos está matando”: La megalópolis como centro político, económico y cultural del país

“La necedad es la madre de todos los males”
. - Cicerón (106 AC-43 AC) Escritor, orador y político romano

Para nadie es un secreto que la CDMX y su área conurbada conocida como zona metropolitana, la cual, abarca municipios del Edo. Méx. e Hidalgo, es tenida como el epicentro de todo lo referente a nuestro país, aquí es donde reside oficialmente el presidente de la nación, aquí está el aeropuerto internacional del país y aunque de un tiempo a la fecha, tanto Jalisco como Nuevo león comienzan a ser sede de las casas matriz de empresas importantes, lo cierto es que, chilangolandia sigue postulándose como la entidad líder a nivel económico, pero… ¿qué implicaciones tiene esto?

Lo hemos escuchado en películas, en libros, en la historia misma de nuestros familiares: “Me voy a ir a la capital para que nos vaya mejor, allá se gana más que acá”, frase que se ha repetido una y mil veces desde los años 40’s con la llegada del llamado “Milagro mexicano”, el cual, fue una serie de decisiones administrativas en pro de modernizar a la nación, hecho que abarcó 5 sexenios, comenzando con Manuel Ávila Camacho y finalizando con Gustavo Díaz Ordaz, el detalle, fue que mucha de esa modernización se quedó en la capital lo que provocó un crecimiento inaudito en la densidad poblacional.

Según los registros del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en los años 40’s la densidad poblacional de la capital era de 1.2 millones de habitantes, al paso de 30 años esta cantidad se situaba en 6.9 millones, es decir, que el crecimiento fue de poco menos del 600%, actualmente, según la información recabada durante el censo del 2020, la población se estima en 9.2 millones.

No es casualidad que el trafico sea un infierno en horas pico, tampoco es por gusto que los vagones del metro estén atascados cual lata de sardinas, ni mucho menos que los principales cruces peatonales asemejen un enfrentamiento espartano, la “necesidad” de tener una mejor calidad de vida nos a llevado al amontonamiento, a que la mancha urbana no deje de extenderse cada vez más, a que las personas tengan que vivir literalmente en el cerro, porque así es más barato y a la vez no se alejan del abolengo de oportunidades que representa la capital, la búsqueda de nuestra supervivencia nos está matando.

Ayer viernes 10 de septiembre de 2021 tuvimos la ultima muestra de esta afirmación, En Tlalnepantla - Edo. Méx, una parte del famoso cerro del Chiquihuite se desgajó, provocando que una gran cantidad de material rocoso callera sobre al menos 3 viviendas, sepultándolas completamente, de hecho, al momento de publicada esta nota se reporta una mujer fallecida, se trata de María Rodríguez Martínez de 21 años, a la par de otras 14 personas desaparecidas según reportan los vecinos de la localidad.

Mientras tanto, en Ecatepec – Edo. Méx., las lluvias de la ultima semana provocó graves inundaciones en las colonias: Hank González, San Cristóbal Centro, Los Bordos y Tierra Blanca, entre otras, en dónde sus habitantes reportan la perdida de sus pertenencias hasta en un 80%. Resulta impresionante ver los vídeos captados por los habitantes en donde se aprecia como los vehículos flotan cual barcos de papel debido a la fuerza descomunal de las corrientes de agua, de esta situación hasta el momento se reportan 3 personas fallecidas y el miedo de los habitantes porque vuelva a ocurrir.

Ahora en los municipios de Tula e Ixmiquilpan – Hidalgo, el recuento de los daños debido a las inundaciones es prácticamente desolador, tan solo nos basta decir que 31 mil viviendas de la zona resultaron afectadas y 17 personal fallecieron en el Hospital General de Zona No.5 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), luego de que la inundación ocasionara cortes de energía en el inmueble, todo esto tras el desbordamiento del río Tula, el cual, curiosamente es uno de los receptores finales de el agua residual de TODA la zona metropolitana, dicha agua viaja a través del túnel emisor oriente y se calcula que su flujo es de 409,42 millones de m3 al año, eso, sumado a las lluvias, provocó que el río sencillamente saliera de su cauce natural.

Con este ultimo párrafo… ¿Se entiende por donde va el asunto?, ya no se trata de simple comodidad a l momento de desplazarse del hogar al centro de trabajo, se trata de que esta maldita necedad de concentrarlo todo NOS ESTÁ MATANDO, ya sea por las obras publicas deficientes como ocurrió con el desplome en la línea 12 del metro en mayo pasado, ya sea por los alto niveles de contaminación en la zona, ya sea por el encarecimiento absurdo de las viviendas, por la escasez de agua, por la sobre explotación de suelo para construir edificios que al paso de los sismos se caen cual torre de cartas… LA CAPITAL NO PUEDE SEGUIR ASÍ.


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Esta idea romántica de la ciudad cosmopolita es sencillamente anticuada, adornamos el camellón central del paseo de la reforma con flores de temporada según la festividad en turno para así dar una imagen excepcional a propios y extraños, pero… somos incapaces de atender problemáticas que realmente eleven el estatus de la capital no solo ante el resto de las entidades y del mundo, sino, realmente para proporcionar un bienestar sin maquillajes para sus habitantes.

Y acá muchos podrán decir: “pero sí esas muertes fueron Edo. Méx. e Hidalgo, que tiene que ver la capital”, pues bueno, para todos aquellos les recomendamos informarse un poco más acerca de conceptos como gentrificación y ciudades dormitorio,  de la debacle mental y emocional que eso provoca, saber más de teorías sociológicas como la de “las ventanas rotas”, en fin, comprender que no se trata de “la mala suerte” o que es culpa de las lluvias, sino, hacernos responsables de nuestro ordenamiento social, decir que: “ellos viven ahí porque quieren” y que “les pasó lo que les pasó por no tener cuidado” es cuando menos reflejo de ser ESTUPIDO sin ningún tipo de razonamiento más allá de las necesidades impuestas por un modus vivendi al servicio de la plusvalía y el capital.

De todo corazón queremos ofrecer un abrazo muy fuerte y sobre todo solidario para todos aquellos quienes se han visto afectados en estas ultimas semanas, la lluvia… la lluvia es una bendición, sin ella el calor sería insoportable, la flora y la fauna estarían en serios problemas, respiraríamos porquería y media, oh bueno, más de la que ya respiramos, pero… lo que sí es una maldición es tener que vivir unos encima de otros solo porque a quienes pueden, no se les da la gana distribuir la riqueza y el poder a lo largo y ancho del país.

JR Brindiz


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