A los ídolos es mejor no conocerlos

Una de las cosas que conlleva mi maravillosa profesión de locutor, es la de contar con un público que siente admiración hacia el trabajo que realizas. Es muy halagador. El efecto micrófono contribuye a enfatizar el trabajo y la figura del individuo que hace uso de él.

Antes de decidir dedicarme a ser locutor, escuchaba estaciones cómo WFM con Alejandro González y Martín Hernández cuya genialidad me marcó para siempre. Sabía desde ese momento que quería trabajar en la radio.

Con Rock 101 pasó exactamente lo mismo. Escuchar música hasta entonces desconocida, voces que relataban al detalle de qué iba cada canción. Aquello se volvió un vicio en mí. Yo también quería hacer pensar y soñar a los demás, quería estar también entre canción y canción.

Pasaron más de veinte años para poder trabajar en Rock 101, una de las estaciones que marcaron a varias generaciones con su discurso y su propuesta musical.

El 18 de julio de 2019, recibí la invitación por parte de uno de mis ídolos, Luis Gerardo Salas, para unirme al equipo. Llevé el concepto de ¨Renegado Internacional¨ a la cabina de transmisión de ABC Radio en el número 29 de la calle de Basilio Badillo en la CDMX de 12 a 2 de la tarde con lo mejor de la música rockcientoúnica.

Meses después llegó la pandemia y cambiaron muchas cosas. La forma de transmitir y la forma de hacer radio. Con los cambios surgieron nuevas ideas que culminaron en la creación de una App por suscripción llamada Rock101+.

Yo tenía experiencia en esta área y fui invitado nuevamente para hacerme cargo de ese proyecto, que después de mucha planeación comenzó oficialmente en febrero de 2021. Huelga decir que trabajamos varias personas de diferentes disciplinas dando nuestro mejor esfuerzo para lograr que éste producto saliera por fin para mayo de este año.

Así comenzó la aventura que me trae a escribir y compartir esta experiencia.

Tanto el programa Renegado Internacional como la App significaron un esfuerzo diario para salir adelante y ofrecer un producto de calidad cómo la misma marca lo exigía. El problema es que el pago no llegaba.

A lo largo de mi vida profesional desde 1995, he trabajado infinidad de veces tan sólo por la ‘Gratisfacción’ (esa perversión de trabajar gratis solo por tu simple satisfacción). Cómo muchos colegas, recibía constantemente invitaciones a colaborar en algún proyecto solamente por la posibilidad de adquirir experiencia sin retribución económica alguna. Eso pasó cuando tenía veinte años; no me arrepiento para nada, pero el tiempo pasa y con ello llegan más responsabilidades como la renta, la colegiatura y las deudas, que ya no te permiten seguir jugando ni con tu tiempo ni con tu experiencia.

Este fue el caso de Rock101+, donde desde el inicio solicité una remuneración (ínfima) tomando en cuenta tiempo y los conocimientos que requería. Mi admiración por Luis Gerardo influyó en gran medida para no cobrar lo justo.

Desde febrero que iniciamos el proyecto no pude cobrar un solo centavo. Escribo esto en septiembre y sigo sin recibir mi pago correspondiente. Cuando noté que el dinero no llegaba hablé con los responsables y les hice saber que si no recibía mi pago, la única forma de llevar la situación de manera cordial sería suspender mi participación y dejar de compartirles Renegado Internacional, (que para entonces llevaba transmitiéndose también en el 95.9 de Guadalajara). Así lo hice y al día siguiente recibí una llamada de Luis Gerardo. -tengo grabado el audio, al igual que juntas virtuales, correos electrónicos y mensajes- para decirme que se resolvería el pago y que volviera a hacer el programa en Rock 101+.

Así lo hice pero el pago nunca llegó. Para agosto, ya con una deuda mayor, volví a solicitar mi pago. Nunca sucedió. Recibí pretextos, explicaciones y más verborrea.

Alguna vez ya me habían dicho que Luis Gerardo Salas era “especial” al momento de pagar, confié en él como siempre confío en la gente, nunca tomo comentarios ni buenos ni malos de nadie.

Mi relación parte desde cero con todo el mundo porque considero que cada persona es diferente (al menos así lo sigo creyendo).

Desafortunadamente comprobé a la mala que siguen existiendo personas que abusan de su estatus, de la confianza y del respeto y admiración que les tenemos.

Quizás Luis Gerardo Salas no me pague, pero es mi deber dar a conocer esta historia (que como cualquier otra historia de abuso), debe servir como una denuncia abierta, pública y que busca señalar a alguien a quien aún admiro (por ser parte de un proyecto radiofónico que me cambió la vida, como a muchos).

Uno nunca debe conocer a los ídolos, porque cuando se conoce a las personas se corre el riesgo de perderlos para siempre.

Es lamentable que haya personas que se nieguen a cumplir con sus compromisos y responsabilidades y nosotros, los afectados, seremos cómplices si no los denunciamos. Alguien seguramente pensará que esto no es algo “profesional” y evidentemente no lo es: No es profesional dejar de pagarle a alguien que te brida un servicio.

No es profesional usar aquello de “estoy por recibir un pago y de ahí yo te pago”. No señores; esto no funciona así. Dejen de comportase como el PRI de 1980: transando, mintiendo, engatusando, abusando. Esta sociedad y este país no necesitan empresarios abusivos y mentirosos; cumplan con sus responsabilidades. Se quejan de las mismas injusticias que ustedes mismos cometen. Sean coherentes.

Procedí legalmente (no importa si el costo de la deuda es bajo o alto), esa cantidad resultó suficiente para dilapidar la reputación del mi ídolo.

No es el dinero, es la actitud nefasta y chambona de uno de los principales críticos del sistema injusto en el que vivimos y del que tristemente Luis Gerardo Salas forma parte. Espero que a ninguno de ustedes les pase. 


Leído 134