El turismo en México: el último aliciente del bienestar

En el marco del “Día mundial del turismo”, vale la pena hacer la reflexión sobre el centenar de pros y contras que esta actividad económica representa para nuestro país, por supuesto, lo más evidente sería hablar de las derramas económicas de índole millonaria o también, presumir los esfuerzos que desde el sector privado y la administración pública, han realizado para consumar el estatus de “destino paraíso” en múltiples locaciones del territorio nacional, pero, la verdad es que hacer eso sería seguir maquillando uno de los males necesarios más codependientes de nuestra nación.

Cuando hablamos de playas, vacaciones y alegría, es inevitable no rememorar lugares como: Puerto Vallarta, Los Cabos, Puerto Escondido, Cancún y el tradicional Acapulco, destinos tan idílicos que parecen ser sacados de una película del 007 o de “La Roca”, en donde la locación es más un pretexto que algo relevante para la trama, pero, volviendo al tema, resulta tan fascinante y a la vez horrible, reconocer que esos destinos se encuentran inmersos en entidades donde la línea entre gobierno y narcotráfico es prácticamente invisible.

En los medios nacionales de gran impacto, es recurrente encontrar noticias del tipo: “Se registró un enfrentamiento en inmediaciones de la línea costera de Zihuatanejo, hay 6 fallecidos”, notas que quizá ya no acaparan la primera plana como sí lo hacían hace 12 años durante la administración de Felipe Calderón, pero, que igual no han dejado de ser reportadas, tal vez y solo tal vez, porque no han dejado de ocurrir ese tipo de sucesos y es que, en esa misma línea y sin ponernos conspiranoicos, tal parece que tendemos a, ir diluyendo la importancia de esas situaciones, quizá porque ya nos acostumbramos, quizá porque esas noticias ya no venden como antes, quizá por ordenes de gobernación, el punto es que ahora atendemos otro tipo de males… que justo eso, son males.

Si después de ver una carnicería ocurrida en tu próximo destino vacacional, no se te quitan las ganas de ir, también podes desanimarte de otras maneras, por ejemplo, con notas del tipo: “El hotel Renegado internacional (para no meternos en broncas), se ha adueñado de 70m2 de playa y ha deforestado la zona para ampliar su complejo”, situaciones en las que uno se pregunta: “oye… ¿no se supone que el territorio nacional es para aprovechamiento de todos los mexicanos por igual?, ¿por qué privatizas un pedazo de arena y agua salada?”, son más que recurrentes en estos últimos años, en los cuales, se supone que el gobierno federal es santo y libre de toda culpa, pero… seamos honestos, si uno no puede rascarse con una mano, para eso está la otra.


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El turismo ciertamente es sinónimo de derrama económica, eso es innegable, la actividad humana se basa 50% en conseguir/gastar dinero y el otro 50% se va en conseguir placer de tipo sexual y lúdico, pero al caso, se nos ha repetido hasta el cansancio que esta actividad económica es fundamental para el país, que de ello viven cientos y miles de familias, pero… ¿has notado algo curioso?, cuando vas a la playa, a un pueblo mágico, a cualquier lugar con la etiqueta de destino turístico, siempre te encuentras con personas de muy escasos recursos que la mayoría de las veces malbaratan su trabajo, sus servicios, sus artesanías o que directamente te piden limosna, personas que… por más que trabajen en el día, pareciera que NO se hinchan los bolsillos con las millonarias cifras que se jacta en presumir la secretaria de turismo.

¿En donde queda todo el capital que ingresa al país?, ¿en las manos de los privados que tiranizan el turismo?, ¿de los que juegan por encima de la ley?, ¿de quienes infunden terror a los locales, pero ofrecen lujos y disfrute a los foráneos? 

Quizá son preguntas que nunca tendrán una respuesta y que de tenerla, quizá el precio de saberla sea el silencio eterno de quienes buscaron encontrarla, como sea, en el marco del “Día mundial del turismo”, te queremos invitar y animar a que vayas y conozcas nuestro país y nuestro mundo entero que es amplío y basto, pero, se inteligente, empático, razona en donde gastas tu dinero, porque... recuerda que ese lugar paradisiaco al que te diriges… quizás y solo quizás, sea el infierno diario de muchas personas, para las cuales, el turismo es el último aliciente de su bienestar.

JR Brindiz


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