En México, adquirir un automóvil se ha convertido en un lujo cada vez más inalcanzable para gran parte de la población. Por el contrario, la motocicleta emerge como la alternativa de movilidad más asequible, económica y de adquisición inmediata, una realidad que se consolidó en 2025 con la venta de aproximadamente 2 millones de unidades, la cifra récord histórica según la Asociación Mexicana de Fabricantes e Importadores de Motocicletas (AMFIM).Este salto es impresionante: antes de la pandemia, las ventas anuales rondaban entre 800 mil y 900 mil motocicletas. En pocos años, el mercado se duplicó gracias a presiones económicas, necesidades laborales y los retos de la movilidad en las ciudades. El precio: el gran motor del cambio
Para la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM), la clave está en los números: una motocicleta básica se consigue desde unos 20 mil pesos, mientras que hoy resulta casi imposible hallar un auto nuevo por menos de 200 mil pesos. Esta enorme diferencia de precios pesa mucho en un país donde los hogares destinan hasta el 21% de sus ingresos al transporte. Ante la insuficiencia del transporte público y el encarecimiento del crédito automotriz, la moto se vuelve la solución práctica y rápida para millones de familias. No solo transporte: también fuente de ingreso
Más allá de ser un medio para moverse, la motocicleta se ha transformado en una herramienta esencial de trabajo, sobre todo en el reparto para plataformas como Uber, DiDi o Rappi. “Se volvió tanto un medio de transporte como de trabajo. La gente la elige por el bajo costo inicial, el mantenimiento barato y el gasto diario reducido”, explica Nicolás Rosales, presidente de la AMTM.
“Si alguien gana uno o dos salarios mínimos y debe cubrir el traslado de su esposa e hijos, muchas veces opta por llevar a los tres en moto: deja al niño en la escuela, luego a la esposa y después va a trabajar”, añade.
Los autos se recuperan, pero siguen fuera de alcance
El mercado automotriz mostró en 2025 una recuperación modesta, con la venta de 1.52 millones de vehículos ligeros (un aumento del 1.3% respecto a 2024), el mejor nivel desde 2017. El impulso vino de marcas chinas como MG, Geely, Changan y GWM, el auge de los SUVs compactos y el creciente interés en eléctricos como el BYD Dolphin. Aun así, los precios altos, la caída en exportaciones y las barreras al financiamiento mantienen al auto nuevo como algo distante para millones de mexicanos.
El costo mortal del auge motociclista
El explosivo crecimiento de las motos también ha disparado las alertas en seguridad vial. En el último año, cinco de cada diez accidentes fatales involucraron motocicletas, cuando antes de la pandemia la proporción era de dos de cada diez. La AMTM atribuye la mayoría de estos siniestros a errores humanos, imprudencia y exceso de velocidad, agravados por el incumplimiento de las normas de tránsito. Una regulación que se queda en el papel.
Aunque el Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México obliga a las motocicletas a ocupar un carril completo, en la realidad es habitual verlas circular entre carriles, zigzaguear o invadir ciclovías y vías exclusivas.“No existe una regulación efectiva ni aplicación plena de la ley. En los corralones hay miles de motos abandonadas, porque a veces sale más barato comprar una nueva que rescatar la remitida”, advierte Rosales.
Mientras el automóvil se aleja cada vez más del bolsillo mexicano, la motocicleta se afianza como la opción más viable para desplazarse y generar ingresos. Sin embargo, las autoridades enfrentan el urgente desafío de equilibrar este acceso a la movilidad con una regulación estricta y efectiva, para evitar que el boom motociclista siga cobrando más vidas en las calles del país.