¿Por qué nos gusta cómo huele nuestra pareja?

El olor de alguien es como su huella dactilar: única. A veces la convivencia y la costumbre hacen que identifiquemos el olor de nuestra pareja y muchas veces es algo que nos agrada y nos atrae de esa persona. Pero si te dijéramos que es un mecanismo genético que ayuda a evitar que, inadvertidamente, tengamos sexo con nuestros familiares...

La sabía madre naturaleza posee muchos mecanismos que apenas ahora tratamos de entender, como los números de Fibonacci escondidos en los pétalos de las flores, los complejos patrones migratorios de las aves o la simetría perfecta de los copos de nieve.

Y ahora la ciencia nos explica otro de los secretos de la naturaleza: ¿Por qué nos gusta cómo huelen algunas personas aún sin el uso del perfume?

El Dr. Claus Wedekind de la Universidad de Berna, nos explica que hemos sido genéticamente programados para discernir, tan solo por el olor, si nuestras parejas potenciales pueden estar emparentadas estrechamente con nosotros, y rechazarlas o aceptarlas sobre esa base. Wedekind, un experto en selección sexual humana y su especialidad es el análisis de un grupo de genes llamados genes del complejo mayor de histocompatibilidad (MHC). Estos genes desempeñan un papel fundamental en el sistema inmunitario de los vertebrados y, a menudo, se evalúan para determinar la idoneidad de las personas para el trasplante de órganos. Si tu donante de órganos no proviene de un grupo similar de MHC, hay una mayor posibilidad de que el trasplante no funcione. En los seres humanos, las feromonas secretadas por el cuerpo llevan marcadores que ayudan a identificar los genes MHC de cada individuo.

Estos genes MHC pueden ayudar a demostrar la composición genética de un individuo; por lo que alguien con genes MHC similares a los tuyos bien podría ser tu pariente; mientras que alguien con genes codificados de manera diferente probablemente no compartirá ningún miembro de la familia contigo.

El Dr Claus se decidió probar esta hipótesis  ¿Nuestro olor indica cuán cercanamente podemos estar emparentados con las personas?, ¿cómo afecta esto nuestras elecciones románticas? "Quería saber si el MHC es importante cuando se trata de evitar la endogamia" (reproducción entre individuos de ascendencia común, de una misma familia, linaje).

Esta función específica de los genes MHC, dice Wedekind, es un antiguo empedimento evolutivo. "Es un mecanismo muy antiguo que evolucionó en un momento en que los humanos vivían en tribus de tal vez 100 personas, y la relación genética entre los individuos de la tribu no siempre era clara".

Si bien las personas sabían quién era su madre, es posible que no necesariamente supieran quién era su padre o los orígenes genéticos de su familia extendida. "Es posible que en una tribu de cien miembros, las posibles parejas pudieran ser medios hermanos, y no lo supieran", explica. ¿Cuál sería el resultado? Incesto inadvertido.

Algunas personas en relaciones incestuosas han argumentado que no hay nada de malo, al menos desde un punto de vista ético, en el sexo consensuado con un pariente. Pero una cosa es cierta: genéticamente hablando, el incesto es una idea terrible cuando se trata de procreación. La endogamia aumenta drásticamente las posibilidades de que los descendientes contraigan una variedad de enfermedades genéticas, así como de que mueran antes de tiempo. Por lo tanto, tiene sentido que los humanos hayan desarrollado una forma de evitar la endogamia tanto como sea posible al elegir futuras parejas para el apareamiento.

Como parte de un experimento, Wedekind reclutó a 49 alumnas y 44 alumnos para formar parte de un proyecto de investigación seminal que se volvió ampliamente conocido como el "estudio de las camisetas sudadas". Las participantes recibieron unas camisetas que habían sido usadas por seis de los participantes masculinos, y se les pidió que los evaluaran por su olor. La mitad de las camisetas evaluadas había sido usadas por hombres que tenían genes MHC similares a los de las mujeres, y la otra mitad por hombres que tenían genes MHC diferentes.

"Las mujeres prefirieron a los hombres con genes MHC diferentes como parejas de apareamiento", explica Wedekind sobre su hallazgo. En esencia, estamos programados evolutivamente para preferir parejas sexuales con las que no compartamos genes similares, y para que nos desagraden las personas que pudieran estar emparentadas con nosotros.

Sin embargo, el estudió arrojó un resultado fascinante: las mujeres que estaban tomando píldoras anticonceptivas tuvieron una respuesta exactamente opuesta; prefirieron las camisetas de los hombres cuyo olor podría denotar algún parentesco con ellas. "Como la píldora anticonceptiva incorpora en cierta medida los efectos del embarazo en el cuerpo de una mujer", explica Wedekind, con la advertencia de que esto es especulativo, "es posible que las mujeres embarazadas prefieran los olores de individuos con MHC similares porque prefieren estar rodeadas de parientes que las apoyen durante el embarazo". Sin embargo, agrega, se necesita más investigación para establecer esta relación de manera definitiva.

Aunque nuestra ecología hoy en día no corresponde a la ecología que existía cuando surgió este mecanismo evolutivo. Si conoces a alguien con un tipo similar de MHC, es muy probable que no sea tu pariente” así que este mecanismo ha perdido su función evolutiva, pero todavía está ahí. Por si las dudas, si no te gusta como huele tu pareja, podrían ser primos o algo así.


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