En la opinión de G Guillén - Cadena de paraguas

Durante el tiempo que llevo de residir en la Ciudad de México, que son 20 años, he tenido la oportunidad (o no tan buena suerte) de vivir en nueve lugares diferentes, con distintas personas, amigos y Carla. Cada ocasión con malos, buenos e incluso mejores momentos, como es la vida misma.

Una de las mejores etapas fue en la que compartimos tres amigos renta y gastos de un pequeño departamento. En una tarde de fin de semana, en estas mismas fechas, mientras caía una fuerte lluvia con granizo incluido y otros dos amigos en común que estaban de visita en la ciudad, nos encontrábamos en el apartamento tomando una cerveza (había que aprovechar el momento) y platicando de nada en particular, creo que de otros amigos que no nos acompañaban en ese momento.

Seguramente motivado por su tercera cerveza, uno de ellos preguntó ¿ustedes qué harían para cambiar el mundo? Después de unos segundos de silencio, porque no sabíamos si reír o tomar en serio su inesperada pregunta, este amigo nos comentó que acaba de ver la película Cadena de favores y que su preguntaba giraba alrededor de la trama de este filme.

Esta pregunta es el argumento alrededor del cual gira la película en la que un profesor de Ciencias Sociales pide a sus alumnos que para un proyecto que les asigna, piensen en una idea para cambiar el mundo y el de uno de ellos consiste en hacer de manera desinteresada favores a otras personas, las cuales, a su vez, también deberán hacerlos a otras personas para que la cadena de favores continuara y no se rompiera.

Después de responder con una gran variedad de opciones, más en broma que en serio, este amigo nos confesó (ya después de su cuarta cerveza) que él ya había comenzado a hacerlo. Lo comentó sin presumir, sin jactarse de eso, simplemente lo compartió esa tarde lluviosa con nosotros.

Platicó que una noche, al salir del metro, estaba lloviendo, él es una persona prevenida, entre otros rasgos positivos que le conocemos, por lo que llevaba su paraguas y estaba ya listo para usarlos, cuando vio a una señora con su hija en la puerta de la estación esperando que dejara de llover. Confiesa que analizando que todavía faltaba bastante tiempo para que dejara de llover y ya era tarde, en ese momento lo primeo que se le ocurrió fue decirles “les presto mi paraguas”, pero enseguida se preguntó “y cuándo me lo van a devolver”. La solución, dijo, llegó rápido: les doy mi paraguas para que lo usen ahora, pero con la condición de que este luego lo presten a otra persona que también lo necesite.

Entre risas nos dijo que la señora al principio lo vio de una manera muy extraña por unos segundos y comenzó a tomar un poco más de distancia; pero que, supone por la necesidad de ya querer llegar a casa con su hija, ésta le preguntó si estaba seguro, que sí le aceptaba el paraguas y que lo iba a prestar a alguien que lo necesitara más adelante y que si tenía oportunidad, iba a repetir la misma acción con su propio paraguas.

Por supuesto, esa noche llegó empapado al departamento. En ese momento nos acordamos de esa ocasión, que hasta antes de que compartiera este relato, no sabíamos cuál había sido el motivo.

También lee: Aprendimos, otra vez, que hay que planear a largo plazo

No sabemos si esa señora cumplió con la condición planteada, él asegura que sí fue así. Tan seguro estaba de eso, que en los siguientes días compró varios paraguas para cargar en su mochila, además del suyo, dos o tres más para prestarlo a quien lo necesitara, por supuesto, con el mismo requisito sugerido a la señora y a su hija afuera del metro. Simplemente para hacer una cadena de paraguas.

Según él, motivado ya por la quinta cerveza, nos decía que a veces todos necesitamos un pequeño empujón, un impulso de un agente externo para recordarnos que podemos ser solidarios y ayudar, para resaltar la idea de que el mundo no está mal, que la gente es buena, que todos en varias ocasiones necesitamos apoyo y que todos podemos ofrecerlo.

Se que esta acción la repitió por dos años, los mismos que permanecimos viviendo juntos. Cada temporada de lluvias decía: “ya viene la temporada de paraguas, la cadena de paraguas”.

Y con la lluvia de esta tarde como soundtrack, mientras redacto este texto, recuerdo que todavía le quedan varios días a la temporada de lluvias, todavía hay tiempo para hacer una cadena de paraguas, voy a comprar varios… ¿y tú?

Gilberto Guillén

Experto en nada


Leído 1111