El arte de la homosexualidad: homoerotismo sin culpas

Hablar abiertamente de las preferencias sexuales de cada individuo, es tenido como uno de los avances más importantes del nuevo milenio, en décadas anteriores a la actual, hablar de gustos diferentes, específicamente de la homosexualidad era cuando menos, motivo de varias cejas arcadas, discusiones familiares intensas y… en el peor de los casos, encarcelamiento, “tratamientos psicológicos” por no llamarlos torturas y por supuesto la pena de muerte de maneras poco ortodoxas.

Sí, el ser homosexual no ha sido fácil, ya sea por la condena de múltiples religiones, argumentando que esa práctica se trata de nada más y nada menos que “potestades y demonios” haciéndose pasar por humanos, para así, desviar la percepción del resto y por ende alejarlos del camino de dios o también, por diferentes gobiernos y Estados totalitarios, los cuales, sencillamente catalogan la homosexualidad como ilegal, con lo cual, se tiene el pretexto ideal para actuar con todo el peso de la ley.

Pero es que, la homosexualidad no es ni de lejos un tema que nos atañe como especie en tiempos modernos, NO, el gusto y atracción sentimental-sexual entre varones es algo casi inherente a nuestra existencia como “homosapiens”, de hecho, por mucho tiempo se ha corrido el mito que los griegos antiguos eran homosexuales, no todos en su totalidad, pero sí que gustaban de tener encuentros entre hombres y sobre todo, que para ellos la figura masculina bien definida, entrenada y desarrollada, era la representación máxima de la divinidad en la tierra.

*Una de las múltiples odas de Freddie Mercury para vivir en plenitud*
Lo cierto es que, este mito es tanto verdad como mentira, ya que, en tiempos recientes se ha dictaminado que más que homosexuales, los antiguos griegos eran pederastas, ya que, vaya que gustaban de practicar encuentros entre varones adultos y varones jóvenes, esto, con la perniciosa idea de que era necesario para dar un paso firme al mundo de la adultez y, por ende, crear hombres en plenitud.

Si bien estas dos características pueden estar en tela de juicio, la verdad inobjetable es que a lo largo de la historia ha habido y seguirán existiendo hombres homosexuales muy pero muy destacados en sus actividades, ya sean intelectuales, deportivas, económicas y por supuesto artísticas, ejemplos tenemos “para aventar”: Alan Turing (matemático brillante y determinante en la batalla contra la Alemania Nazi), Freddie Mercury (revolucionario cantautor), Orlando Cruz (boxeador destacado y activista por los derechos humanos) y… un tal Miguel Ángel… sí, el creador de obras como “El David”, “Piedad Fiorentina” y por supuesto la más celebre “la creación de Adán”, el cual, se encuentra nada más y nada menos que en la bóveda de la capilla Sixtina, ubicada en las entrañas del Vaticano, centro de operaciones mundial de la iglesia católica.


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De hecho, en México podemos encontrar un fenómeno bastante parecido a lo antes mencionado, las manos del pintor Mario Mucho han creado obras que retan por completo la concepción que se tiene de la masculinidad mexicana en relación con la homosexualidad, su nombre artístico proviene del también artista Alphonse Mucha, uno de los más célebres pertenecientes a la corriente Art Nouveau. Mario Mucho no estudio pintura en ninguna academia de arte ni nada por el estilo, todo su conocimiento, recursos y técnicas son completamente autodidactas.

Dentro de su palmares artístico podemos encontrar que ha obteniendo el tercer lugar en el premio Quórum (reconocido galardón a nivel nacional), en sus obras podemos apreciar la realidad que aún hoy en día muchos mexicanos deciden obviar e incluso ocultar, la homosexualidad y el homoerotismo como parte de la vida diaria y natural de miles y millones de hombres en nuestro territorio nacional, con lo cual, apoya la noble causa de visibilizar esta condición sentimental y por ende, seguir abriendo espacio en la sociedad para que así, los hombres puedan disfrutar en plenitud su sexualidad y sobre todo aspirar a un sano desarrollo, en el cual, no tengan que ocultar quienes son y lo que verdaderamente sienten, en sus palabras:

“México es un país libre, pero a veces las personas tienen barreras internas, yo intento no tenerlas, o por lo menos luchar contra ellas; me gusta ser diferente, me gusta ser como soy”.

A continuación te presentamos una breve serie de sus obras, en las cuales, el artista Mario Re imagina escenas clásicas del cine mexicano: Roma, Amar Te Duele, Y tu Mamá También o Chicuarotes, siendo este el resultado:





Y tú… ¿qué piensas?, ¿habrías re imaginado estás escenas de esta manera?, ¿el homoerotismo debería ser visibilizado de igual manera que el erotismo femenino?, ¿la industria erótica está perdiendo un mercado muy importante?

con información de: Vicente Gutiérrez


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