"Parece ropa interior": Hooters y sus uniformes diminutos, ¿Falsa moral?

En este espacio hemos hablado en varias ocasiones, sobre temas que ponen a prueba los paradigmas mismos de la moral y las buenas costumbres, tal es el caso de artículos como: “Twitter al desnudo: ¿red social de la pornografía?”, “Pornografía y autoempleo digital: ¿Por qué es tan rentable?”, "Estrella porno: el costo brutal e íntimo de la fama”, "El show mediático y pornográfico de las redes sociales", entre muchos otros, los cuales, sin echarnos flores, son un espacio ideal para la reflexión desde todos los puntos de vista posibles, sin embargo, las “curiosidades” de la vida nunca se detienen y por el contrario, pareciera que hoy más que nunca somos expertos en hacer “tormentas dentro de vasos con agua”.

Durante la semana pasada, una noticia cobró cierta relevancia a nivel internacional, noticia que en su momento no consideramos relevante, ya sea por el argumento ismo de la nota o porque quizá ese mismo día nos encontrábamos con la preferencia sobre otra cuestión, el punto es que, a pesar de que ya han pasado algunos días, bien dicen que “el recalentado sabe más rico que cuando está recién hecho” y hoy lo vamos a comprobar.

Resulta que en Estados Unidos, para ser mas exactos, en Texas, la cadena restaurantera “Hooters”, tuvo la magnifica idea de renovar los uniformes que portan sus meseras, sí… así como en McDonald´s no usan los mismos uniformes de hace 20 años, pues, en esta ocasión la gerencia de "la marca del búho" decidió que ya era momento de actualizarse, cosa que no habría causado mayor impacto, de no ser porque varias de las trabajadoras de la franquicia, se quejaron a través de redes sociales a cerca de que… sus uniformes eran muy pequeños, tanto, que parecían ropa interior.

Inclusive una de las chicas se burló de la situación diciendo: “Hooters me dio mis nuevos calzones, perdón, quise decir mis nuevos shorts”, por supuesto todo este embrollo avivó la hoguera infernal en la que se puede convertir “El ágora digital” (redes sociales), la cual, se dedicó a tirar odio en contra de la empresa, tachándolos de depravados, al grado de que múltiples gerentes de sucursales han salido a decir que no será obligatorio usar el nuevo uniforme, que sin problemas podrán seguir utilizando el antiguo, pero, el motivo de esta nota no es solo dar a conocer el suceso como tal, sino, tratar de dilucidar la ironía misma de la situación.


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Para quien no lo sepa, porque sí, seguramente aún hay personas inocentes en este mundo, la cadena de restaurantes “Hooters” es tan famosa o exitosa, NO por la calidad de sus alimentos, NI tampoco por el ambiente que imprimen en sus locales, sino, por una simple y sencilla razón… Las meseras, sí, así es y tu podrás preguntarte “¿qué tienen de especial?”, bueno, el éxito radica en el concepto mismo del restaurante, el cual, gira entorno al exhibicionismo de las meseras, mujeres en su mayoría entre los 18 a 27 años, las cuales, son muy atractivas físicamente, ya sea por tener: un buen trasero, senos grandes o sencillamente ese “feeling sexual” que despierte el interés de las miradas curiosas, aquí las meseras trabajan en shorts y blusas escotadas, dejando a la vista el 80% por ciento de su cuerpo.

Eso es “Hooters”, ni más, ni menos, de hecho… hasta el logotipo de la franquicia hace referencia a eso, a que vas a “deleitarte la vista” y para quien no lo capte, los ojos del búho simulan ser un par de senos, pero bueno, el problema de todo esto no es ni siquiera este concepto mismo, ya que, en muchas ocasiones la empresa a sido fuertemente criticada por esta cuestión tanto por la sociedad en general como por grupos activistas de ideología feminista, bajo el argumento de que: “en este lugar se está cosificando a la mujer y que esto mismo impide que haya un respeto y una evolución respecto a los derechos femeninos en general, ya que, se deshumaniza a las mujeres, volviéndolas un entretenimiento corriente y no un ser humano pensante y valioso”, argumento que tiene muy bien cimentadas sus bases, pero, que al final del día se topa con una pared de “concreto y acero reforzado”, cuando nos damos cuenta de que muchas mujeres “aman trabajar en Hooters” y hasta la fecha siguen acudiendo por montones a las entrevistas con los reclutadores, para conseguir el trabajo de mesera, ¿Se entiende por dónde va el asunto?

Si las chicas sienten que la empresa está “abusando” al darles ropa mucho más reveladora, pues sí, tienen razón y por supuesto que también tienen el derecho de quejarse y exigir los cambios pertinentes necesarios, pero, debemos reconocer también que la discusión se rompe completamente cuando… poniéndolo con un ejemplo: “cuando el supervisor no quieres supervisar, cuando el corredor no quiere correr, cuando el agua no quiere mojar”.

Y entramos al juego de la falsa moral o a conveniencia, realmente ¿tres centímetros de tela hacen la diferencia en un empleo cuyo concepto mismo es el exhibicionismo?, ¿hasta que punto “Hooters” puede aprovechar “éticamente” el morbo humano para aumentar sus ganancias?, ¿hay cabida real para quejarse por los tratos que cada uno fomenta para si mismo/a?

Muchas preguntas y poca ropa, digo... pocas respuestas.

JR Brindiz


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